Artemis II: la Luna vuelve a tener tripulación y Argentina viaja a bordo

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La misión de la NASA, la primera tripulada alrededor de la Luna en más de 50 años, lleva cuatro astronautas, tecnología de punta y el CubeSat argentino ATENEA. El doctor Andrés Piatti, astrónomo sque trabaja en Mendoza, destacó el valor científico, humano y simbólico del regreso al espacio profundo.

Después de más de medio siglo sin vuelos tripulados más allá de la órbita terrestre baja, la misión Artemis II volvió a poner a la humanidad en camino hacia la Luna. El lanzamiento se realizó el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con una tripulación de cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. La travesía, de unos diez días, marcó además un récord: es la mayor distancia alcanzada por seres humanos desde la Tierra, superando incluso a Apolo 13.

Para el doctor en Astronomía e investigador del CONICET Mendoza, Andrés Piatti, la misión expresa una pulsión profundamente humana: “todo ser humano tiene aspiraciones muy profundas, y una de ellas es poder conocer el mundo donde uno vive, saber cómo es, qué extenso es y qué contiene”. En esa línea, remarcó que este nuevo viaje lunar es “un elemento más de esa cadena de metas, proyectos y desafíos” que la humanidad sostiene desde hace décadas.

Piatti es Director del Grupo de Astronomia y Astrofísica (GAAS) de CONICET CCT Mendoza, compartimos su IG para más información:

Piatti explicó que, además del enorme valor simbólico, Artemis II tiene un objetivo central: poner a prueba la supervivencia humana en el espacio profundo. “Lo principal de la misión ha sido poder testear cómo el cuerpo del ser humano se adapta a condiciones de falta de gravedad por un tiempo más prolongado y también probar nueva tecnología”, señaló.

La cápsula Orion, impulsada por el gigantesco cohete SLS, recorrió una trayectoria de “retorno libre”: una órbita diseñada para rodear la Luna y regresar a la Tierra aprovechando la gravedad lunar, una maniobra elegante y segura que servirá de base para futuras misiones de alunizaje.

El dato argentino: ATENEA viaja al espacio profundo

Uno de los puntos destacados por Piatti fue la presencia argentina en la misión. A bordo viaja ATENEA, un CubeSat de 12U desarrollado por la CONAE junto con instituciones científicas nacionales, que se convirtió en una de las cargas secundarias internacionales del vuelo.

El investigador mendocino explicó que el pequeño satélite, de un tamaño similar al de una “caja de zapatos grande”, tiene tres metas clave: verificar telecomunicaciones a gran distancia, probar la resistencia de la electrónica a la radiación solar fuera del escudo atmosférico terrestre y ensayar nuevos fotomultiplicadores desarrollados en el país.

“Pienso que ha sido un gran éxito, porque estas metas se consiguieron”, subrayó Piatti. Según detalló, el satélite fue pensado para ubicarse en una posición que permita mantener contacto permanente desde estaciones terrestres argentinas, maximizando la recepción de datos.

El hito es enorme para la ciencia nacional: ATENEA es uno de los primeros desarrollos argentinos en operar en espacio profundo y convierte al país en protagonista de una misión histórica rumbo al entorno lunar, lo que marca la importancia de la ciencia nacional a nivel mundial.

La cara oculta, cráteres y ciencia lunar

Entre las curiosidades que más despiertan interés aparece la llamada “cara oculta” de la Luna. Piatti explicó que no se trata de un lado permanentemente oscuro, sino de la mitad que nunca vemos desde la Tierra porque el satélite tarda lo mismo en girar sobre sí mismo que en orbitar nuestro planeta.

“Cuando conjugás esas dos velocidades, siempre le ves la misma cara”, graficó con un ejemplo sencillo: un caballito de calesita que gira alrededor del eje pero nunca deja de mirarlo.

Las imágenes obtenidas durante el sobrevuelo permiten estudiar cráteres, dimensiones, desplazamientos de material y tasas de impacto de meteoritos. Para la astronomía, esos datos son una ventana al pasado: ayudan a reconstruir el origen del sistema solar y la historia de impactos de cuerpos menores sobre superficies sin atmósfera.

Datos de color: hitos que deja la misión

Artemis II también dejó varios “primeros” históricos: es la primera mujer en viajar al entorno lunar (Christina Koch), la primera persona afrodescendiente (Victor Glover) y el primer canadiense (Jeremy Hansen) en hacerlo. Además, fue la primera misión tripulada en 54 años en sobrevolar la cara lejana de la Luna.

Otro detalle que fascina es la distancia: la nave llegó a alejarse unos 252.000 millas, equivalentes a más de 405 mil kilómetros, antes de emprender el regreso.

El regreso: fuego, atmósfera y amarizaje en el Pacífico

La etapa final será, como explicó Piatti, “el momento crítico” de toda la misión. La cápsula Orion ya inició su regreso y este viernes afrontará la reentrada a la atmósfera terrestre a unos 40 mil kilómetros por hora, soportando temperaturas extremas por la fricción.

La nave realizará una maniobra de ingreso controlado y, si todo sale según lo previsto, amarizará en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde ya esperan equipos de recuperación navales y helicópteros especializados. Será el últim

Compartimos la entrevista completa con el Dr. Piatti:

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