Carta de colonia

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Como un gran logro presentó el gobierno de Milei el acuerdo de Comercio e Inversión recíprocos con Estados Unidos, ¿lo es?. El texto fue difundido por el Departamento de Estado, no por la Cancillería argentina.

Hasta donde pudimos rastrear, quien quiera conocer la letra debe traducir del inglés. Un valor agregado de esta nota es ofrecerte acceder a la traducción con IA, aquí.

La mejor síntesis del acuerdo la ofrece esta placa televisiva:

Se entiende rápidamente por qué la Cancillería argentina no quiso mostrarlo. Se contó 113 obligaciones para Argentina y 3 para Estados Unidos, esa es la proporción. Pero instamos al lector, la lectora, a que se dé una vuelta por el texto del acuerdo, alcanza con hojear las primeras páginas para tener una comprensión más cabal del nivel de renuncia a la soberanía nacional en que se pretende incurrir. Hay experiencias para las que las palabras no alcanzan, leé vos el acuerdo, estimado lector.

La redacción es de una asimetría impactante. Obliga a Argentina a aceptar comportamientos absolutamente desiguales con Estados Unidos. Argentina debe aceptar todas las certificaciones estadounidenses y darlas como válidas. Si una botella dice 900 cm3, la composición de un medicamento, una certificación sanitaria, si es válida para la autoridad norteamericana debe ser aceptada aquí sin chistar. Por supuesto, no se aplica la recíproca, Estados Unidos NO acepta ninguna de las certificaciones argentinas.

Cada uno de los puntos tiene la misma factura, es una admisión de Argentina de organismos estadounidenses como si fueran propios pero sin contrapartida. Estipula restricciones a las negociaciones soberanas con otros países según las necesidades de los Estados Unidos. Obliga al gobierno nacional a presionar a las provincias a fin de favorecer a empresas estadounidenses en proyectos mineros. Establece privilegios norteamericanos en materia de servicios, software, propiedad intelectual, comercio electrónico, tecnología. Llega al extremo de establecer, en el propio tratado, que Argentina no podrá objetar que empresas estadounidenses se lleven nuestros datos personales (aunque sabemos que muchas empresas lo hacen sin pedir permiso).

Axel Kicillof denunció que Estados Unidos firmó un acuerdo igual con Bangladesh. La redacción da la impresión, efectivamente, de ser una carta proforma que el país sometido firma.

Paradójicamente, por ser un texto estándar, contiene cláusulas que EEUU prevé contra producción competitiva predatoria. Así, establece cláusulas laborales y ambientales que superan los baremos mileístas, lo que habla del nivel de destrucción del actual gobierno nacional.

El modo propagandístico que encontró el gobierno para presentar la Carta colonial fue a través de algo que no figura en el acuerdo: el aumento en la exportación de carne bovina. Ese aumento en las magnitudes de carne exportada es temporal y obedece a una necesidad puntual, no es ningún “favor”, ni es duradero. Pero, por otro lado, con las políticas actuales del gobierno nacional, es decir, la no-política, la no intervención, un aumento en la exportación de carne el único efecto que tendría sobre el ciudadano de a pie sería un aumento exorbitante de los precios. Sobre el histórico descenso del consumo de carne que padecemos los argentinos, caería todavía más. Nos terminarían de birlar el asado.

No hay una sola medida positiva para un proyecto nacional en el acuerdo. No hay desarrollo de sectores industriales, no hay transferencia tecnológica, ni proyectos de infraestructura. Sólo saqueo y entrega de soberanía.

El acuerdo de Comercio e Inversión entre Estados Unidos y Argentina es una legislación colonial. Incluso peor, las metrópolis coloniales tenían compromisos con sus colonias que este pacto no tiene. Debe tratarse por el Congreso Nacional. Sólo un verdadero vendepatria, un enemigo, un traidor a la Patria y al pueblo podría aprobarlo. Esperemos que pueda conformarse una mayoría de congresistas que no lo sea. Como siempre, estará en el pueblo la última palabra.

Aclaración: la imagen principal de la nota no es una foto sino que está realizada con IA. Refleja el espíritu del texto.