Cese de vuelcos cloacales: avanzan las obras, pero hay que esperar 2 años para que sea definitivo

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Las obras para detener los vuelcos de líquidos cloacales sobre los canales de riego que llegan a Lavalle avanzan en dos puntos clave de la red. La intervención busca resolver una problemática histórica, con obras atrasadas por más de 30 años, que afectaba tanto la calidad del agua como la seguridad sanitaria de las zonas rurales del norte mendocino.

Los reclamos desde Lavalle, tanto institucionales, por parte de la comuna, como desde las organizaciones sociales y productivas, fueron determinantes para presionar a la provincia y exigir una solución.

El Despertador y el COMECUCO recorrieron el pasado sábado los puntos de obra junto a técnicos de la Municipalidad de Lavalle. En el lugar, se pudo verificar el avance de los trabajos y el funcionamiento de los equipos instalados para desviar los efluentes hacia el colector principal que conduce a la planta de tratamiento cloacal de Paramillos. Los avances, aunque parciales, ya permiten evitar descargas directas sobre los canales que riegan fincas y cultivos lavallinos.

Dos frentes de trabajo

El primer punto de intervención se ubica en la intersección de Severo del Castillo y 2 de Mayo, en la zona de Los Corralitos. Hasta hace pocas semanas, desde allí se realizaban descargas cloacales a cielo abierto, que luego eran arrastradas por el sistema de riego hacia el este, afectando los cauces que abastecen a productores de Lavalle.

Esa situación comenzó a revertirse con la reparación del colector cloacal Humberto Primo, una obra largamente esperada que restablece la conexión hacia la planta de Paramillos. Actualmente, las bombas continúan operando para enviar los líquidos al colector, donde trabaja una empresa brasileña en los arreglos e impermeabilización, pero ya no se vierten sobre los canales. El arreglo avanza en sentido este-oeste, y se prevé que, una vez completado el tramo, las tareas alcancen el punto de inicio de Severo del Castillo y 2 de Mayo.

El segundo foco de obras se encuentra en calle Buenanueva y canal Pescara, otro punto crítico del sistema, ya que luego descarga en el canal Nuevo Tulumaya, que llega a Lavalle para el riego de cultivos. En ese lugar, la bomba existente continuará operando, pero los vuelcos cloacales son, y serán, según confirmaron las autoridades, esporádicos. Se realizarán para aliviar la presión del colector cuando el sistema en Severo del Castillo colapse o lo necesite.

En esos casos, el agua será clorinada y diluida con agua de riego para reducir su impacto sanitario y ambiental. Además, se proyecta la instalación de compuertas de contención que impedirán que los efluentes avancen hacia los canales que desembocan en Lavalle, una propuesta impulsada por el municipio.

Para ello es necesario completar un bypass de 650 metros, que permitirá desviar los líquidos hacia una finca que será declarada ACRE (Agua de Cultivos Especiales Restringidos), de unas 50 hectáreas, con viñedos y campo inculto.
Mientras no lleguen al sistema de riego, este tipo de soluciones provisorias nos parecen importantes. Lo fundamental era que la obra avanzara, porque si no, el problema seguía”, explicó el Secretario de Desarrollo Local de la comuna lavallina, Juan Jaime.

Una solución definitiva aún en espera

Aunque los trabajos avanzan, la obra definitiva (el colector número 2 que conducirá los líquidos hasta Paramillos) sigue trabada judicialmente. El conflicto surge por el cruce del colector cerca de la laguna La Paloma, que comparten los departamentos de Maipú y Lavalle. Un recurso de amparo presentado por la comuna y una asamblea de Maipú detuvo el avance en ese tramo, pese a que el resto del tendido está prácticamente terminado. “Propusimos que la cañería pase por el lado norte del puente, sobre el asfalto, porque no habría afectación real de la laguna. Es la única forma de resolver de fondo la situación”, explicó Jaime.

Mientras tanto (se calcula que la obra del colector 2 llevará 2 años más), el sistema funciona de modo mixto: las bombas impulsan el flujo hacia el colector principal, pero en momentos de colapso aún se producen descargas temporales sobre los canales de riego. El objetivo es que, en el corto plazo, esos vertidos se eliminen por completo.

Falta de previsión y deuda ambiental

La situación que estalló en febrero reveló la fragilidad del sistema cloacal del Gran Mendoza, construido hace más de 50 años con caños de cemento. “El colapso fue inevitable; lo importante era ser parte de la solución”, apuntó Jaime.

Desde el municipio, se insiste en la necesidad de avanzar también con una reparación ambiental para Lavalle: “Tenemos un pasivo ambiental de muchos años. Es el momento de ordenar, formalizar y reclamar el resarcimiento histórico que corresponde” señaló Jaime.

Compartimos la extensa entrevista con Juan Jaime:

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