La película del mendocino Mariano Cócolo se exhibirá este sábado en el Club El Plata de Potrerillos. La propuesta combina cine, territorio y reflexión sobre la lucha campesina.
Una noche distinta se prepara en la montaña: este sábado 2 de mayo, desde las 19, el Club Social y Deportivo El Plata será escenario de la proyección de La Calma, la película del director mendocino Mariano Cócolo. La actividad invita a compartir cine en la biblioteca del club —con reposera y algo para comer— y contará con la presencia del realizador para una charla posterior.
La propuesta surge como un encuentro comunitario, pero también como una oportunidad para acercarse a una obra que pone en el centro una problemática profunda: la lucha por la tierra en los territorios campesinos de América Latina, situada en este caso en el desierto de Lavalle.
Una historia atravesada por el territorio
La Calma es una ficción construida en diálogo con la realidad. La película busca ser fiel a la vida y la identidad de las comunidades huarpes, que habitan y trabajan la tierra en Lavalle. Según cuenta su director, el proyecto nació de una inquietud personal vinculada a la pregunta por la tierra: quién la posee, quién la trabaja y quién decide sobre ella.
“Es un tema que me atravesó siempre: la pertenencia, la tierra, quién tiene derecho sobre ella”, explica Cócolo en la entrevista. Esa búsqueda lo llevó a profundizar su vínculo con el territorio lavallino y sus habitantes, en un proceso creativo que se fue construyendo colectivamente con las familias locales.
Lejos de un guion cerrado, la película creció a partir del intercambio con la comunidad. El rodaje se realizó en un puesto rural, con la participación activa de quienes viven allí. “Fue muy colaborativo, muy humano. La comunidad la sintió propia desde el primer momento”, señala.
Del desierto al mundo
El recorrido de La Calma trascendió el territorio donde fue gestada. La película tuvo su estreno internacional en el Festival de Toulouse, en Francia, donde obtuvo el premio de la crítica, lo que impulsó su circulación por distintos festivales del mundo.
Sin embargo, uno de los momentos más significativos fue su proyección en San José de Lavalle, organizada especialmente para la comunidad que formó parte del proceso. “Era una deuda pendiente”, recuerda el director, sobre esa función montada de manera autogestiva, con pantalla y sonido en un espacio local, y con vecinos trasladados desde distintos puntos del desierto.
Cine independiente y contexto
El film también es reflejo de un modo de hacer cine. Se trata de una producción independiente, sostenida con esfuerzo colectivo, sin grandes presupuestos y con aportes solidarios de equipos técnicos y artísticos.
En ese sentido, Cócolo advierte sobre el contexto actual del cine argentino, marcado por la reducción de apoyos y espacios de exhibición. “Se están filmando menos películas y hay menos presencia en festivales internacionales”, señala, aunque destaca que el sector busca reinventarse frente a las dificultades.
Una invitación abierta
La función en el Club El Plata se propone como un espacio de encuentro: cine, territorio y diálogo. Además de la proyección, el público podrá conversar con el director sobre el proceso creativo y las problemáticas que atraviesa la película.
La invitación es simple: acercarse, llevar reposera y compartir una noche distinta, donde el cine no solo se mira, sino que también se piensa y se conversa en comunidad.

Compartimos el diálogo del director de La Calma con La Leñera: