Con actividades abiertas y trabajo voluntario, la histórica biblioteca prepara el festejo del centenario que celebrará en agosto junto a la comunidad.
La biblioteca popular Tomás Godoy Cruz de Costa de Araujo comenzó a transitar un año especial. Con casi un siglo de historia y sostenida hoy por el esfuerzo colectivo, la institución impulsa distintas actividades abiertas mientras proyecta los festejos por sus 100 años, que se celebrarán el próximo 29 de agosto.
Según contó Guadalupe Barceló, integrante del espacio, durante los últimos dos años la biblioteca atravesó un proceso de reorganización interna con el objetivo de fortalecerla y adaptarla al presente: “decidimos hacer algunos cambios para continuar en el presente y llegar a este año con las pilas más recargadas”. La institución, que figura entre las más antiguas de la provincia (ocupa el cuarto lugar por antigüedad), busca renovar su vínculo con la comunidad sin perder su identidad histórica.
En ese camino, una de las propuestas fue abrir periódicamente las puertas para que vecinos y vecinas puedan acercarse a retirar o devolver libros, pero también participar del proceso de construcción del proyecto del centenario. Se trata de encuentros donde el trabajo cotidiano se mezcla con la invitación a pensar colectivamente el futuro de la biblioteca.
Todas las tareas se sostienen de manera voluntaria. “Nadie cobra absolutamente nada por trabajar en este espacio”, explicó Barceló, quien remarcó que el objetivo es volver a convertir a la biblioteca en un punto de encuentro comunitario. De cara a los 100 años, además, se proyecta reactivar la radio que funciona dentro del edificio, como parte de una apuesta por ampliar las propuestas culturales y comunicacionales.
El sostenimiento económico representa uno de los mayores desafíos. Desde agosto del año pasado, la institución se mantiene gracias al aporte de los llamados “amigos y amigas de la biblioteca”, vecinos que colaboran mensualmente con lo que pueden. Ese acompañamiento permitió sostener servicios básicos y avanzar en los trámites necesarios para recuperar la personería jurídica, condición indispensable para acceder a subsidios estatales.
Barceló explicó que, aunque existen programas de apoyo para bibliotecas populares a través de organismos como la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) Comisión Provincial Protectora de Bibliotecas Populares (COPROBIP), las exigencias administrativas y los costos burocráticos suelen convertirse en un obstáculo para espacios comunitarios pequeños. “Si no logramos tener toda la documentación al día, es imposible acceder a esos beneficios”, señaló, y agregó que el trabajo voluntario se multiplica justamente para poder cumplir con esos requisitos.
Pese a las dificultades, el objetivo es claro: llegar al centenario con la biblioteca fortalecida y abierta. Durante todo el año se anunciarán nuevas actividades y convocatorias a través de sus redes sociales, con la intención de que la celebración no sea solo un acto aniversario, sino el resultado de un proceso colectivo.
Así, la histórica biblioteca de Costa de Araujo apuesta a que sus primeros cien años no sean un cierre, sino un nuevo comienzo construido junto a la comunidad que la sostuvo desde sus orígenes.
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