Crece la preocupación en la Bodega Bianchi: denuncian 20 despidos en medio de una profunda crisis de desempleo

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La crisis que desde hace meses atraviesa Bodegas Bianchi sumó un nuevo capítulo. Veinte trabajadores de Bodegas Bianchi fueron despedidos el pasado 30 de junio. La medida, denunciada por trabajadores de la histórica firma, vuelve a poner en el centro de la mira, la decisión de la patronal de descargar su profunda crisis sobre las espaldas de quienes viven de su trabajo.

por Wilson Córdoba

Según relatan trabajadores de la bodega, durante el último año la empresa fue reduciendo de manera progresiva su nivel de actividad. De operar con dos turnos completos y líneas de producción funcionando de forma permanente, pasó a disminuir sus procesos, recortar jornadas laborales y días de trabajo, hasta impulsar programas de retiro voluntario que contemplaban distintas alternativas para el cobro de las indemnizaciones:

  • 60 % de la indemnización en cuatro cuotas.
  • 80 % de la indemnización en ocho cuotas.
  • 90 % de la indemnización en doce cuotas.
  • 95 % de la indemnización en quince cuotas..

Pero en el último tiempo esa política de reducción de personal se ha transformado en despidos directos y masivos.

En ese marco, las 20 desvinculaciones no representan sólo un número. Expresan la decisión de la patronal de hacer que las y los trabajadores sean quienes paguen las consecuencias de una crisis que no provocaron.

En un San Rafael donde conseguir empleo resulta cada vez más difícil, y en medio del avance de una reforma laboral que fortalece a las patronales, perder el trabajo significa para muchas familias quedar en una situación de enorme vulnerabilidad.

Si bien San Rafael no cuenta con una medición propia de la Encuesta Permanente de Hogares, el último dato disponible para el Gran Mendoza ubica la desocupación en torno al 5 %, un indicador que permite dimensionar el impacto social que tiene cada puesto de trabajo perdido.

Despidos y cuestionamientos

Los trabajadores afirman que, entre los 20 despedidos, varios contaban con entre 18 y 20 años de antigüedad en la empresa. Esto pone en cuestionamiento la modalidad elegida para llevar adelante las desvinculaciones.

Según denunciaron, la empresa estaría recurriendo al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla despidos por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador o por fuerza mayor.

Sin embargo, sostienen que previamente debería haberse iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la autoridad laboral.

También señalan que, incluso en esos casos, existen obligaciones legales respecto del pago de las indemnizaciones que deben cumplirse en los plazos establecidos.

Para las y los trabajadores, que durante la pandemia fueron esenciales, no parten desde cero. En el año 2023 también llevaron adelante una lucha por mejores condiciones laborales y hoy exigen al sindicato una mayor presencia en la lucha que se comienza a dar.

Una crisis que ya era pública

La delicada situación financiera de Bodegas Bianchi no era desconocida. Desde comienzos de este año la empresa reconoció atravesar un escenario de “estrés financiero”, inició un proceso de reestructuración de sus pasivos y, durante junio, alcanzó un acuerdo transitorio con sus principales acreedores para evitar un concurso preventivo.

Distintos medios especializados también informaron sobre el incremento de su deuda, cheques rechazados y dificultades para sostener la cadena de pagos. Pero, más allá de la situación financiera que atraviesa la empresa, han sido sus directivos quienes han resuelto responder con despidos. Mientras buscan recomponer su crisis financiera , el ajuste vuelve a recaer sobre las y los trabajadores, que ahora se ven despojados de su fuente de ingresos.

Preocupación en San Rafael

Los despidos generan una profunda preocupación en San Rafael, donde Bodegas Bianchi se constituye como una de las empresas con mayor trayectoria y actor importante en la generación de empleo directo e indirecto.

Trabajadores consultados señalaron que el clima dentro de la planta es de incertidumbre y temor ante la posibilidad de que continúen las desvinculaciones.

La preocupación también alcanza al conjunto del sector vitivinícola mendocino, atravesado por la caída del consumo interno, el aumento de los costos de producción, las dificultades financieras y la pérdida de rentabilidad.

Mientras crece la preocupación entre las y los trabajadores, el reclamo es claro: que cesen los despidos, se garanticen todos los puestos de trabajo y que la crisis de la empresa no siga siendo descargada sobre quienes durante años sostuvieron la producción.

En ese sentido, también exigen que el sindicato abandone la pasividad y se ponga al frente de la defensa de cada puesto de trabajo, impulsando un plan de lucha junto a las y los trabajadores para enfrentar el ajuste de la patronal y exigir que las autoridades laborales intervengan en defensa del empleo y de todos los derechos conquistados.