Daniel Potaschner presenta su nuevo libro: “La vida es buena de a ratos”

COMPARTIR
Tiempo estimado de lectura:
6 minutos

El escritor mendocino Daniel Potaschner está a punto de publicar La vida es buena de a ratos, su segundo libro de cuentos. La obra será editada por Orsai y actualmente se encuentra en preventa, con envíos a todo el mundo.

Pero antes de llegar al libro hubo un largo recorrido. Potaschner viene escribiendo desde hace dos décadas y ya había publicado en 2022 Un saludito para todos los que me conocen, editado por la Universidad Nacional de Cuyo. Ahora, aquella acumulación de textos, historias y obsesiones encontró una nueva forma después de atravesar un proceso de edición y talleres con la comunidad de Orsai.

«Este segundo libro ha sido más complicado, más difícil», contó Potaschner durante una entrevista en Entre Mate y Mate. El título, incluso, apareció durante ese proceso. «Iba a tener otro título, pero en el trajín de hacerlo también hay que contextualizarse», explicó.

El libro reúne cuentos escritos en distintos momentos: algunos tienen alrededor de veinte años, otros son más recientes y algunos fueron terminados durante el propio proceso de armado de la obra. Lo que los conecta no es tanto una única historia como una sensibilidad común.

«Todos están imbuidos por ciertas emociones», señaló el escritor.

Escribir desde Mendoza

Potaschner trabaja en salud mental infantojuvenil y tiene un vínculo cotidiano con Lavalle, pero su escritura recorre una Mendoza que no necesariamente aparece nombrada en cada página. Está presente en los espacios, en los personajes y, sobre todo, en la mirada. «Es imposible que yo escriba sin estar acá en Mendoza», sostuvo.

En La vida es buena de a ratos aparecen instituciones, trabajadores, situaciones de encierro, miedos, dinero, jerarquías y pequeñas escenas de la vida cotidiana. También hay lugar para el absurdo: desde una persona que encuentra una especie de iluminación mientras limpia un baño hasta el temor a las ratas llevado al extremo.

Para Potaschner, esas pequeñas escenas pueden convertirse en literatura porque contienen algo reconocible para cualquiera. «Las pequeñas anécdotas tienen esa cosa de universalidad en la cual nos reconocemos todos», explicó.

Uno de los escenarios que aparece en sus cuentos es el universo de las instituciones y, particularmente, el de los espacios de encierro. Allí se cruzan algunas de sus preocupaciones como escritor con su propia experiencia laboral. «Una persona acepta esas reglas en detrimento de sí mismo, porque hay algún poderoso marcando esa regla», planteó.

La mirada no queda encerrada en una institución determinada. Puede aparecer en una cárcel de menores, una municipalidad o cualquier otro ámbito donde las jerarquías terminan organizando la vida cotidiana.

El oficio de mirar

Potaschner define su escritura como una especie de «obsesionario» personal. A los 40 y tantos, dice, aparecen otras preocupaciones: la plata, llenar la heladera, el trabajo, los hijos, el paso del tiempo.

Pero también aparece una necesidad de mirar hacia adentro. «Todo es parte o posible de ser contado como una historia», señaló.

Esa mirada cotidiana lo acerca a una tradición de escritores que encontraron materia literaria en aquello que sucede todos los días. Durante la entrevista menciona a Roberto Arlt y sus Aguafuertes porteñas, pero también a Armando Tejada Gómez y su capacidad para retratar una Mendoza que hoy ya no existe de la misma manera.

En ese sentido, sus cuentos parten de un territorio concreto, aunque no necesitan que el lector conozca Mendoza para entrar en ellos. «Todo es como del terruño, pero estas pequeñas anécdotas pueden tener también esa universalidad», explicó.

Llegar a Orsai

El vínculo con Orsai comenzó a tomar forma en 2023, cuando Potaschner viajó a Buenos Aires para presentar su primer libro y pasó por el espacio de la editorial. Allí dejó un ejemplar de su obra y una carta.

Tiempo después llegó la posibilidad de participar de uno de los talleres de publicación de Orsai.

No se trataba de empezar a escribir desde cero. Potaschner llegó con una obra en proceso y tuvo que someter sus textos a una nueva mirada. El trabajo incluyó talleres con Hernán Casciari y el acompañamiento de editores que revisaron los cuentos y discutieron cuestiones como los comienzos, los finales y el orden de la obra. «Ha sido una experiencia de volver a ser un aprendiz», contó.

Para el escritor, esa posibilidad de recibir observaciones, discutirlas y decidir finalmente qué hacer con cada texto fue una parte central del proceso.

La propia propuesta editorial de Orsai plantea una relación diferente entre autores y editorial: en la página oficial de La vida es buena de a ratos, la editorial informa que el autor recibe el 50% del precio de venta al público.

Potaschner contrapone ese esquema con las dificultades que, según su experiencia, atraviesan muchos escritores para publicar y hacer circular sus obras. Para él, no se trata solamente de escribir un libro, sino de reconocer que detrás de cada obra existe un trabajo que merece ser remunerado. «Nos cuesta verlo. Bueno, en ese sentido también es convencerte: sos escritor, tiene un precio, ponéselo», resumió.

Un libro que llegó en el momento justo

Hay algo curioso en el recorrido de La vida es buena de a ratos. Algunos de los cuentos fueron escritos mucho antes de que Potaschner supiera que formarían parte de este libro.

Entre ellos aparecen historias relacionadas con instituciones de encierro y con adolescentes en conflicto con la ley. El autor contó que esos textos ya existían cuando fueron compilados, aunque adquirieron otra resonancia en el contexto actual, en referencia a la reciente ley que bajó a 14 años la edad de punibilidad. «Creo que son procesos que te acompañan», reflexionó.

Para Potaschner, una de las posibilidades que ofrece un libro es justamente ponerle un cierre a esos procesos. Un cuento que durante años permanece dando vueltas puede finalmente encontrar su forma definitiva.

«Hay cuentos que los seguiría escribiendo hasta el fin de mis días», dijo. Ahora, esos cuentos están reunidos en una misma obra.

La vida es buena de a ratos se encuentra actualmente en preventa en la Tienda Orsai y la editorial anuncia que verá la luz durante 2026.

Después de dos décadas de escribir, revisar, volver a mirar y aprender el oficio, Potaschner llega a este segundo libro con la certeza de que también en las pequeñas escenas de la vida cotidiana puede esconderse una historia.

Compartimos la entrevista completa:

0:00 0:00