*Por Carolina Espinosa y Constanza Rosales Sibiglia. Estudiantas de Lic. Comunicación Social de la Universidad Nacional de San Luis.
“Nací siendo hipoacúsico, nací siendo sordo, prácticamente no sé lo que es escuchar el viento… y notás la diferencia de que no te integras, en las reuniones hablan y vos estás perdido… la gente no entiende al discapacitado, la sociedad no está preparada…” (Ignacio Britos, profesor de Educación física).
Ignacio vive la discapacidad aceptando y reconociendo los desafíos que le presenta, y cómo la sociedad no ayuda a sentirse parte de los encuentros. Es por eso que el reconocimiento y el fomento de los reclamos y las marchas masivas en muchos puntos del país buscan garantizar derechos y servicios esenciales para las personas con discapacidad.

Pero, y como es de público conocimiento, Javier Milei vetó la Ley de Emergencia en Discapacidad y eliminó más de 100.000 pensiones por discapacidad bajo el argumento de “la sobrerrepresentación de las personas con discapacidad en el país” y el cuidado del costo fiscal. Por otra parte, el lunes 15 de septiembre, el presidente anunció por cadena nacional el proyecto del Presupuesto 2026, que a pesar de ser menor al año 2022, prevé un aumento del 17% en salud, 8% en educación y un incremento del 5% para pensiones por discapacidades y jubilaciones.
Queda preguntarnos si el aumento equivale a los costos de vida que viven las personas con discapacidad, y qué pasa con aquellas que no pueden seguir transitando su día a día al no recibir el Certificado Único de Discapacidad (CUD), un documento que certifica la discapacidad de la persona y le permite acceder a derechos y prestaciones que brinda el Estado.
¿Por qué mantener las metas fiscales es más importante que garantizar los derechos de las personas con discapacidad?, ¿qué pasa con aquellas personas que necesitan una pensión, pero no pueden tramitar el Certificado Único de Discapacidad?
“El certificado único de discapacidad es muy difícil obtenerlo, a mi mama le costó mucho poder lograrlo. Primero que todo una persona con discapacidad tiene que comprobar la discapacidad que tiene, tenés que tener todos los estudios más o menos la día y todo renovado… y después sacar turno, y esperar que la junta médica de San Luis te den un turno para que traten tu discapacidad… y te pregunta porque querés el certificado… es muy difícil” comentó un integrante de Activismo Disca, una organización social dedicada a promulgar los derechos y participación plena en la sociedad de las personas con discapacidad.
Repensar la discapacidad: una mirada más allá del diagnóstico
En San Luis, frente a los dichos y ajustes a nivel nacional, existe Activismo Disca, un espacio que surge luego de preguntarse ¿dónde están las personas con discapacidad en San Luis?

Micaela Coria, integrante del espacio, comparte que los objetivos en cada encuentro son poder disfrutar, hablar y compartir con otros/as, generar amistad y lograr darle lugar y voz a aquellas personas que no se sienten acompañadas por el entorno. Un acto significativo para Disca fue la inauguración del baño accesible en Comuna, un espacio de recreación en San Luis, ya que los fundamentos del Activismo se basan en entender a la discapacidad como diversidad.
Y a través de sus actividades, conversatorios y acompañamiento, proponen una nueva forma de referirnos a las personas con discapacidad, y es nombrarlas como personas en situación de discapacidad para dar cuenta de la mirada, contexto, y vínculo con los demás. Es decir, poder decir quién pone la situación de discapacidad al generar vínculos aislados y que afectan a la persona, que por su condición, no debe vivir en esa situación.