Directoras maestras en Lavalle: una rémora del siglo XIX

COMPARTIR
Tiempo estimado de lectura:
4 minutos

Se trata de establecimientos con un tipo de cargo que hoy en día pone en riesgo la calidad educativa de los niños. Una misma persona ejerce la dirección también tiene la responsabilidad de dar clases en un aula.

por Franco Damelio

Existe un rol formal llamado comúnmente «director-maestro» en el que quien dirige una escuela tiene uno o más grados como docente de aula de la misma institución. Pero sin que las tareas de cada cargo se reduzcan, sino que debe llevar ambas una misma persona.
En Lavalle hay ocho centros con este tipo de modalidad: 1-488 “José Fuchs”; 1-317 “República de Venezuela”; 1-265 “Juan Ignacio Morón”; 1-592 “Virgen de la Candelaria”; 1-373 “Dr. Bernardo Monteagudo”; 1-519 “María Cali”; 1-525 “Ramón Rosales” y 1-289 “Virginia Correa”.

En 1884, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, se promulgó la ley 1420 de Educación Común. Esta generó los lineamientos generales para ordenar la escolaridad en nuestro incipiente país.

Si bien allí no se crea formalmente la figura del director-maestro (eso ocurre en 1983), sí se dejan las puertas abiertas para que se autorizara de facto en las muchas veces improvisadas escuelas rurales.

¿Por qué hoy es un problema?

A más de 140 años de la ley de Roca muchas cosas han cambiado. Sólo para poner un ejemplo: el departamento de Lavalle en esa época tenía unos 4.500 habitantes, mientras que las estimaciones a la actualidad suman más de 51.000.

Pero no sólo la población se incrementó en las escuelas, sino también la cantidad de responsabilidades. Sólo para enumerar, un director de primaria debe ejercer funciones de:

» Gobierno institucional
» Cumplir y hacer cumplir leyes, decretos y resoluciones educativas.
» Garantiza el respeto de la vía jerárquica del sistema educativo.
» Aplica o eleva sanciones disciplinarias al personal.
» Supervisar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
» Observar clases y evaluar el desempeño docente.
» Orientar metodologías didácticas del equipo docente.
» Proponer mejoras en programas y planes de estudio.
» Controlar asistencia, puntualidad y cumplimiento de tareas.
» Justificar inasistencias.
» Intervenir en designaciones y movimientos del personal.
» Coordinar reuniones docentes.
» Supervisar el uso de fondos escolares.
» Firmar documentación contable y administrativa.
» Elaborar presupuesto anual de necesidades.
» Velar por el patrimonio escolar (edificio, equipamiento).
» Aplicar normas de convivencia y disciplina.
» Autorizar retiros o situaciones excepcionales.
» Intervenir en conflictos escolares.
» Garantizar el cumplimiento del régimen de asistencia.
» Elaborar informes y memoria anual de la escuela.
» Evaluar resultados educativos.
» Proponer mejoras a la superioridad.
» Definir horarios, actividades y funcionamiento escolar.
» Coordinar actos, proyectos y actividades extracurriculares.
» Supervisar el cumplimiento del calendario escolar.
» Realizar reclamos al gobierno escolar.
» Presidir reuniones con padres.
» Recoger demandas y propuestas de la comunidad educativa.
» Representar institucionalmente a la escuela.

Este último punto es clave para instituciones lavallinas y especialmente las rurales. Dado que implica que, en más de una ocasión, el directivo deba llevar documentación o reunirse con funcionarios de la Dirección General de Escuelas en el Gran Mendoza.

A toda esta amplia lista de responsabilidades se les deben sumar las de docente de aula.

Consultamos a supervisores y demás personal educativo que vive esta realidad. Ninguno accedió a que publicáramos su nombre por el tan común «miedo a las represalias» dentro de las D.G.E.

Sin embargo, todos coincidían en que las exigencias son desmedidas y que la carga por algún incumplimiento recae siempre sobre la misma persona.

Además, cuando el director-maestro debe hacer trámites de la D.G.E. en los mismos horarios de jornada escolar esos chicos suelen no tener clases o tenerlas a medias.

Cabe agregar, y no es menor, que durante gran parte de los gobiernos justicialistas, lo cargos se liberaron, es decir, se les asignó un remplazo durante el ciclo lectivo, aunque la última vez que se los liberó fue en el año 2014. Durante el último año de Francisco Perez, y los sucesivos de Cornejo, Suárez y Cornejo nuevamente, nunca se liberaron.

¿Por qué sigue existiendo este cargo con las responsabilidades del siglo XXI?

Muchos apuntan a que es para generarle un «ahorro» al Estado haciendo que un trabajador cumpla el trabajo de dos.
Frente a esto nos preguntamos:

– ¿La calidad educativa de esos niños es la misma que en las escuelas donde el director es sólo director?
– ¿Es humanamente posible que un único ser humano cumpla plenamente ambos roles con la cantidad de tareas actuales?
– ¿Qué impacto tiene esta carga en la salud de los trabajadores?
– Junto con los cursos de Inteligencia Artificial, ¿no sería conveniente resolver este tipo de situaciones que vienen de fines de la década de1880?

Esperemos que no pase otro siglo antes de ser resueltas.