“El grooming no es la antesala de un delito o abuso; es en sí ya un abuso.”

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Juliana Bernardo, médica y analista junguiana, advierte sobre las trampas digitales que acechan a niñes y adolescentes. Explica cómo identificar señales de alerta, por qué el diálogo familiar es la única contención real y cuáles son los pasos concretos a seguir ante una situación de grooming: no bloquear antes de guardar pruebas, denunciar en la plataforma y contactar líneas gratuitas.

El grooming o acoso sexual a través de plataformas digitales dejó de ser un riesgo lejano para convertirse en una amenaza cotidiana dentro de nuestros hogares. En un contexto donde la presencia de adolescentes en redes sociales aumentó un 61% durante y después de la pandemia, Juliana Bernardo, médica y especialista en psicología analítica (junguiana), dialogó con Radio La Leñera para desarmar mitos y ofrecer herramientas reales a padres, madres y cuidadores.

“El grooming no es la antesala de un delito o abuso; es en sí ya un abuso. Y está penado por la Ley 26.904 incluida en el Código Penal”, enfatiza Bernardo desde el inicio de la charla.

¿Cómo opera el depredador digital?

A diferencia de lo que se cree, el agresor no siempre busca un encuentro físico inmediato. Su estrategia es psicológica y gradual:

  1. Mentira e identidad falsa: Se hace pasar por otro niño/a o adolescente (“un amiguito”).
  2. Vínculo de confianza: Genera amistad, valida intereses comunes y ofrece escucha activa (algo que quizás falta en casa).
  3. Extracción de material íntimo: Pide fotos o videos.
  4. Extorsión: Amenaza con difundir ese material si la víctima no accede a más encuentros o envía más imágenes.

“La manipulación del adulto hacia el chico o chica constitutiva del abuso infantil está presente como factor esencial, aunque nunca se concrete un encuentro personal”, explica la profesional.

La trampa del silencio y la culpa

Uno de los aspectos más críticos señalados por Bernardo es el aislamiento voluntario impuesto por el manipulador. El groomer suele decir exactamente lo que el adolescente quiere escuchar respecto a sus padres: refuerza la separación natural de la adolescencia, critica a los adultos y posiciona al niño/a como “víctima” de su entorno familiar.

“Hay muchos chicos que están muy aislados de la familia estando dentro de la familia… En el almuerzo todos con el celular. Si nadie está para proteger o dar un marco de contención, le estamos habilitando el camino al lobo feroz”.

Por eso, cuando la víctima finalmente habla, suele hacerlo bajo un manto de vergüenza extrema. “No cuestiones a tu hije”, es la recomendación urgente de la experta. Lo primero que necesita escuchar es que hizo bien en contar. Preguntar “¿por qué tardaste?” o “¿qué hiciste mal?” solo profundiza la herida.

Señales de alerta: Más allá de la pantalla

Dado que los niños y adolescentes tienen una capacidad limitada para gestionar estos riesgos digitales solos, la supervisión adulta es innegociable. Pero no se trata solo de controlar horarios, sino de observar cambios conductuales:

  • Alteraciones bruscas de humor o ansiedad inexplicable.
  • Aislamiento repentino respecto a amigos o familiares.
  • Cambios en el uso del dispositivo (borrar historiales, ocultar pantallas).
  • Tristeza profunda o miedo sin causa aparente.

“Las personas mostramos mucho las cosas desde el cuerpo, desde lo que hacemos, decimos… Si encima vemos preocupación o alteración, hay que plantear otras cosas”, indica Bernardo.

Lucha contra el Grooming

Qué hacer ante un caso sospechoso

Si sospechas o sabes que tu hijo/a está siendo víctima de grooming, sigue estos pasos ordenados:

  1. NO bloquees inmediatamente: Antes de cortar contacto, hacé capturas de pantalla de todas las conversaciones, perfiles, nombres de usuario y cualquier imagen/video recibido. Esto servirá como prueba fundamental para la denuncia judicial.
  2. Reportá en la plataforma: Denunciá el perfil o contenido directamente en Instagram, WhatsApp, Roblox, TikTok, etc.
  3. Cortá la comunicación: Una vez guardadas las pruebas, dejá de responderle al acosador.
  4. Buscá ayuda especializada:
    • Línea 137 (Opción 1): Atención nacional gratuita 24hs para violencia familiar y grooming.
    • WhatsApp: 011 3133-1000 (para consultas iniciales).
    • Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI).
  5. Contención terapéutica: El niño/a necesitará acompañamiento psicológico para procesar el trauma y recuperar la confianza. La familia también debe reestructurar sus rutinas digitales.

El aburrimiento como herramienta creativa

Frente a la tentación de usar la tecnología como babysitter, Bernardo propone una mirada distinta: el aburrimiento es funcional.

“Que se aburran también está buenísimo. El aburrimiento es una posibilidad para crear. Que no venga tanta información de afuera, sino que emerja la información que tenemos dentro”.

Permitir que los chicos jueguen, pinten, pregunten y sean escuchados sin juicios de valor fortalece el vínculo afectivo. Ese vínculo sano es la mejor vacuna contra la manipulación externa. “Seguramente estos niños que buscan a alguien que los escuche es porque en la casa nadie les escuchó”, reflexiona la médica.

Recursos y contactos

  • Instagram de Juliana Bernardo: @doctora.juliana (para dudas generales y orientación).
  • Emergencias/Grooming: Línea 137 – Opción 1.
  • Denuncia penal: Comisaría más cercana o Fiscalía Federal/UFECI.

La conclusión es clara: la protección no viene solo de los filtros parentales o la prohibición, sino de la presencia real, el diálogo abierto y la certeza de que, pase lo que pase, el adulto responsable es quien acompaña, juzga al agresor (no a la víctima) y garantiza seguridad.

Podés escuchar la entrevista completa a Juliana Bernardo realizada por Radio La Leñera:

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