Ya hemos hablado de él en esta cobertura. Es una de las figuras de este Mundial de una de las selecciones revelación. Erling Haaland, el goleador de oro, el pibe de cerámica, el niño robot, volvió a su país no natal (nació en Inglaterra) y fue recibido por el relativo calor noruego junto a sus compañeros.
Unas 90 mil personas recibieron a este grupo de vikingos del césped en Oslo, en gesto de reconocimiento y felicitación por llevar a lo más alto (Estados Unidos) la bandera noruega.
Pero un acontecimiento sorprendió a normales y extraños cuando Haaland bajó la escalerilla que por fin lo hizo tocar suelo escandinavo. El goleador bajó con un bolso en una mano y un mapache embalsamado en la otra. Las preguntas dieron la vuelta al mundo rápidamente: ¿Quéeee? Pero, ¿cómo? ¿Qué es eso? Nosotros no nos quedamos en la indignación y la ignorancia y fuimos al hueso (no del animal).
La imagen es estremecedora. Un mapache aparenta estar vivo mientras sostiene una botella vacía de ginebra Greenall’s Wild Berry. Lo primero en lo que uno pensaría es que es una inteligente estrategia de Haaland para bajar con una botella sin mancharse las manos en tan inmoral gesto: “Si la botella la tiene un mapache y yo agarro el mapache, ¿quién tiene realmente la botella?”, pensó el goleador. Quizás no calculó que sería más llamativo portar un animal muerto que una botella vacía, pero sobre culturas no hay nada escrito.
Se trata de un souvenir adquirido en Wild Bill’s Western Store de Dallas por la friolera de 750 dólares. Pero ¿para qué alguien querría tener un mapache embalsamado? Fácil: para alimentar su colección. El taxidermista del gol tiene una pequeña colección de animales embalsamados en simpáticas situaciones, porque si hay algo más gracioso que un animalito con una botella de ginebra, es un animalito muerto con una botella de ginebra.
En el video Haaland nos muestra cuatro animales embalsamados: una ardilla con un sombrero, una ardilla borracha con cerveza, un mapache tomando ginebra y un goleador haciendo ok.
La indignación recorre Europa como un fantasma, y las críticas no se han hecho esperar. Pero nosotros queremos parar la pelota y hacer notar algo de lo que nadie habla. La impresión y sorpresa que ha provocado verlo a Haaland bajando de un avión con un animal muerto agarrando una ginebra nos desvió de la real aberración: la cartera de gigante que usa Haaland, verdadera confirmación del mal gusto del exagerado del gol. Nuevas preguntas quedarán flotando en el aire: ¿cuán escandalosos y monstruosos serán los souvenirs que trae en esa cartera, siendo que el que optó por mostrar es un animal muerto y beodo? Solo el tiempo o una orden judicial lo dirán.