El diputado nacional Daniel Arroyo, autor de la ley advierte que el veto, de una norma aprobada por amplia mayoría, deja sin respuestas a miles de personas en situación crítica.
El presidente Javier Milei vetó recientemente la Ley de Emergencia en Discapacidad, medida que había sido aprobada por amplia mayoría en el Congreso y buscaba garantizar atención, terapias, transporte, pensiones y actualización de aranceles para quienes padecen discapacidad
Este veto generó una ola de protestas federales en todo el país. Miles de personas con discapacidad, familiares, prestadores y organizaciones marcharon hacia el Congreso, convocados por el Foro Permanente para la Promoción y Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad, enarbolando consignas como “No al veto” y denunciando un abandono institucional. En varias provincias, como Córdoba, Mendoza y Santa Fe, se replicaron movilizaciones similares.
En diálogo con “Entre Mate y Mate”, el diputado nacional Daniel Arroyo, autor de la norma y presidente de la Comisión de Discapacidad, fue contundente: “Es absurdo, no entiendo cómo el Gobierno ha vetado la ley. Es una ley de pura humanidad, de pura justicia. El sistema está totalmente colapsado”.
Arroyo describió situaciones críticas: “Una persona que trabaja en un taller protegido cobra 28 mil pesos por mes; un transportista de personas con discapacidad cobra 541 pesos el litro de nafta, cuando cuesta 1.500, y termina llevando a los pacientes menos días de los que necesitan”.

El legislador subrayó que la iniciativa “reordena el nomenclador, asegura que el transportista cobre lo que corresponde, garantiza acceso a medicamentos, terapias y acompañamientos, y no tiene impacto económico”. Para él, el veto responde a una “cuestión ideológica”: “Es un gobierno que solo le habla a los mercados, que dice ‘vétame todo’ y no ve matices”. También cuestionó la forma en que se toman las decisiones: “No hay líneas intermedias que digan ‘esto no lo podemos hacer así’. Se decide todo a lo bestia, sin ningún análisis”.
Consultado por los pasos a seguir, explicó que “si las dos cámaras insisten con dos tercios, la ley queda promulgada automáticamente. Ya votamos así antes; no veo cómo alguien podría cambiar su voto en algo de tanta sensibilidad”.
Arroyo cerró con una reflexión sobre el clima social: “El nivel de angustia es muy grande. Nunca me pasó como ahora que tanta gente me pare, me abrace y se ponga a llorar”.
Compartimos la entrevista completa con Daniel Arroyo: