El médico clínico Oscar Ferreras advierte que controlar hábitos simples puede reducir riesgos y evitar cuadros graves que son la principal causa de muerte y discapacidad.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte y discapacidad en personas mayores de 50 años. Sin embargo, gran parte de estos cuadros pueden prevenirse con controles básicos y cambios en el estilo de vida. Así lo explicó el médico clínico Oscar Ferreras, en una columna radial dedicada a la promoción de la salud.
“Los factores de riesgo cardiovascular generan enfermedades que son la causa número uno de muerte y discapacidad”, señaló, y remarcó que no se necesita tecnología compleja para detectarlos: “Con una consulta simple, tomar la presión, controlar el peso, la glucosa y hacer algunas preguntas, ya podemos saber en qué riesgo estamos”.
Ferreras distinguió entre factores de riesgo no modificables —como la edad, la herencia o el sexo— y aquellos sobre los que sí se puede intervenir. En este último grupo aparecen la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el colesterol elevado, el estrés y el consumo de alcohol o sustancias.
“La hipertensión es el enemigo silencioso, porque uno no sabe cuándo tiene la presión alta”, advirtió. En ese sentido, explicó que una presión normal es de 120/80, y que valores de 140/90 ya indican hipertensión.
El médico insistió en la importancia de la prevención primaria, es decir, actuar antes de que aparezcan los síntomas. “Muchas personas no tienen síntomas durante mucho tiempo, pero eso no significa que no haya riesgo. Ahí es donde hay que intervenir”, explicó.
Cuando los síntomas aparecen, como dolor de pecho durante un esfuerzo o debilidad en alguna parte del cuerpo, ya se entra en una etapa de mayor riesgo. “Ese dolor es un aviso importante. No es un dolor común, es intenso, en el pecho y relacionado al esfuerzo”, describió.
En relación a los accidentes cerebrovasculares (ACV), Ferreras aclaró que pueden ser de dos tipos: isquémicos —por obstrucción de una arteria— o hemorrágicos, conocidos como derrames cerebrales. Ambos forman parte del mismo problema de base: el deterioro del sistema circulatorio.
Frente a este panorama, el profesional remarcó que la clave está en modificar hábitos cotidianos. “Son cambios en el estilo de vida: mejorar la alimentación, incorporar frutas y verduras, reducir el consumo de sal, azúcar y alimentos procesados, dejar de fumar y moverse más”, enumeró.
También puso el foco en el impacto del estrés, al que consideró uno de los factores más determinantes: “Hay personas que se cuidan mucho pero el estrés las termina llevando a una situación de riesgo cardiovascular”.
En ese sentido, recomendó incorporar prácticas de descanso y relajación, como mejorar la higiene del sueño o realizar ejercicios de respiración. “Atender cómo vivimos nuestras emociones también es parte de la salud”, sostuvo.
Finalmente, Ferreras destacó el valor de generar espacios comunitarios para hablar de estos temas: “Esto que estamos haciendo, hablar en una radio, es promocionar la salud”.
La prevención, insistió, no depende únicamente del sistema de salud: empieza en decisiones cotidianas que pueden marcar la diferencia entre una vida saludable y una enfermedad grave.
Compartimos la charla completa con el doctor Ferreras: