Docentes y alumnos del Instituto “Nuestra Señora del Rosario” organizan la colecta anual junto al Centro Regional de Hemoterapia para salvar vidas y fortalecer la solidaridad comunitaria.
La solidaridad vuelve a ser protagonista en Lavalle. Este jueves 28 de agosto, de 9:30 a 13, el Instituto “Nuestra Señora del Rosario” abrirá sus puertas para una nueva campaña de donación voluntaria de sangre y médula ósea, bajo el lema “Tu sangre es vida”. La iniciativa es impulsada por estudiantes de 5° año del Bachillerato en Ciencias Naturales, en articulación con el Centro Regional de Hemoterapia de Mendoza.
El proyecto comenzó en 2017 como una propuesta pedagógica en el espacio curricular Salud y Sociedad, a cargo de la profesora Laura Miguez. En aquel entonces, los alumnos conformaron un banco de donantes voluntarios para responder a emergencias de la comunidad. Con el tiempo, la experiencia creció hasta transformarse en una colecta efectiva dentro de la escuela, que cada año suma más participantes.



“Este proyecto dejó de ser una simple actividad del aula para convertirse en parte de la comunidad”, contó la docente coordinadora Claudia Domínguez. “En 2022 fue la primera colecta en la institución y nos llenó el alma: superamos la meta de donantes y vimos cómo la gente se iba feliz de haber ayudado. Desde entonces no paramos”.
Domínguez destaca la evolución del compromiso: “Antes cada alumno traía dos donantes y sumábamos 60 registros al año. Hoy tenemos un banco de 300 a 350 personas, y hasta hay gente de la comunidad que se acerca espontáneamente porque se enteró del proyecto. Eso es lo más lindo: que ya trasciende a la escuela”.
El motor, sin embargo, está en los propios estudiantes, que desde distintas materias se hacen cargo de todas las etapas. En Proyecto de Integración Sociocomunitaria (profe Claudia Domínguez), identifican la problemática, diseñan los objetivos y redactan la fundamentación.
Desde Comunicación Social (profe Claudia Carboni), producen afiches, flyers y videos para difundir la campaña. Y en Salud y Sociedad (profe Laura Miguez), profundizan en contenidos vinculados al funcionamiento de la sangre, sus componentes y compatibilidades, así como en la importancia de donar plasma, plaquetas y médula ósea.
“Nos dividimos en grupos para abarcar todo, porque es un proyecto muy grande”, explicó Valentina Fuentes, estudiante de quinto año. “Algunos hacemos carteles, otros videos, otros recorremos lugares públicos. La idea es llegar a la comunidad de todas las formas posibles”.
Para Valentina, la experiencia tiene un valor humano profundo: “Donar es dar sin esperar nada a cambio. Es un acto de fe, de empatía, de estar para el otro. Uno no sabe a quién ayuda, pero sabe que salva vidas. Eso me llena y me reafirma mi vocación de estudiar medicina”.
Su compañera Agustina Pannocchia coincidió en la importancia de transmitir confianza: “Mucha gente tiene miedo, pero la extracción dura diez minutos y no duele. El riesgo es no donar. Nosotras tratamos de explicar los requisitos, de despejar dudas y de mostrar que es seguro. La capacitación que recibimos en el Centro Regional de Hemoterapia nos dio las herramientas para hacerlo”.
Agustina también resaltó cómo el proyecto impactó en lo personal: “En mi familia siempre me enseñaron a ayudar al que tengo al lado, sin esperar nada. Este proyecto me llena porque confirma esos valores y porque reafirma que quiero estudiar medicina. Además, aprendimos que no solo existe la donación de sangre, también la de plasma, plaquetas y médula, y eso abre más posibilidades de salvar vidas”.
El impacto de la propuesta se refleja tanto en los números como en los gestos cotidianos. En la última edición incluso hubo donantes espontáneos que se acercaron sin vínculo con la institución, solo por haber visto la convocatoria. “Eso nos dio una alegría enorme —relató Domínguez—, porque demuestra que el mensaje está llegando y que la comunidad se apropia del proyecto”.
La campaña de este año se propone mantener el nivel de participación y seguir sumando voluntades. “Cada gota cuenta y cada donante es un héroe silencioso”, repiten los estudiantes, convencidos de que la solidaridad se contagia y se multiplica.
Para las protagonistas, la colecta no es solo un acto de compromiso social, sino también un aprendizaje de vida. “Cada vez que veo a alguien donar pienso que esa persona está salvando hasta cuatro vidas —dijo Valentina—. Me emociona ser parte de algo tan grande desde una escuela secundaria”.

Agustina, en tanto, se queda con la huella que deja la experiencia: “Me da una sensación de plenitud y de esperanza. Pienso en que alguien, en algún hospital, va a tener otra oportunidad gracias a nosotros. Y eso no tiene precio”.
Quienes deseen sumarse como donantes voluntarios pueden comunicarse a los teléfonos 261 343-7100, 261 541-2010 o 261 574-2063.
Materiales elaborados para el proyecto:
En tiempos donde la falta de sangre es una preocupación permanente en el sistema de salud, este proyecto escolar de Lavalle demuestra que la educación también puede ser motor de compromiso social, solidaridad y esperanza.