Hace varios días que muchos usuarios y usuarias que accedían a contenido audiovisual y a través de Magis y Xúper TV, se encontraron con que éstas ya no funcionan. Al menos en Argentina. Desde los gigantes de la industria audiovisual aseguran que estos espacios violan los derechos de autor y de propiedad. ¿Justicia o censura? En esta nota lo analizamos.
Desde el 9 de febrero usuarios y usuarias de todo el país vieron bloqueadas aplicaciones como Magis y Xúper en sus teléfonos celulares o conversores de televisión, a través de las cuales accedían a producciones audiovisuales de manera gratuita, muchas de ellas alojadas en grandes plataformas como Netflix, Amazon, Ulu, Movie. ¿Las razones de esta medida? Circulan dos versiones. Una que remite a una orden judicial que responde a intereses de empresas como Amazon y Google, similar a la resolución que tomó en 2024 el juez Esteban Rossignoli del Juzgado Nro. 4 de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Pero esta nueva orden no ha sido publicada. En caso de encontrarla, ¿cómo podemos interpretar el bloqueo de las aplicaciones? En nuestro país, aún no existe una ley que regule las plataformas ni siquiera su contenido y, por el momento, compartir no es delito.
Otra versión que circula entre usuarios y usuarias es que este bloqueo fue parte del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos que firmaron Javier Milei y Donal Trump el pasado 6 de febrero. Una medida que responde al espíritu del proyecto de Ley estadounidense H.R. 3261, más conocido como Ley SOPA (Stop Online Piracy Act) (Detención de la actividad pirata en línea), que se proponía perseguir y bloquear sitios, páginas o aplicaciones que no respeten los derechos de autor en internet. Esta normativa nunca se implementó y en Argentina no existe nada similar.
Sea como fuere, el bloqueo responde a intereses económicos que complejizan el acceso a la cultura y al entretenimiento en un contexto de constante incremento de la inflación y dolarización de la economía argentina. No todas las familias pueden pagar por entradas de cine para o por una, tres o cinco plataformas (a precio dólar) sumado al servicio de energía eléctrica y telefonía e internet, lo que segmenta los consumos culturales y aumenta la desigualdad social.
¿Hay alternativas? Siempre las hay. Por un lado, indagar en el sistema de medios locales porque tal vez no encontremos lo mismo de siempre. Lo cierto es que tampoco todo está en las plataformas. Los medios comunitarios ofrecemos una amplia programación, con producciones locales y de entretenimiento. Las radios y televisoras locales son de acceso gratuito y ni siquiera tenés que tener internet para conectarte a ellas. También les podés pedir programación. Algo que parece pasado de moda pero que subsiste, y a lo que aún podemos apostar. Si bien el gobierno de Javier Milei continúa tomando medidas que tienden a golpear este sector de la comunicación, como la eliminación de los fondos de fomento establecidos por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual N. 26.522 (art. 97 inc. f), algunos de estos medios transmiten desde hace más de 30 años para sus comunidades y ofrecen programación los siete días de la semana, las 24hs del día. Es sólo cuestión de volver a poner la antena en tu radio o TV y encontrar.
Otra opción es la que generan los mismos usuarios y usuarias. En tiempos donde los salarios no alcanzan, el activismo digital siempre encuentra una vuelta y ofrece modos de acceder a estas plataformas que evaden los bloqueos del capital. Las redes de usuarios son un buen soporte para ello. Buscá entre tus vecinos y vecinas, seguro alguien coopere y te explique cómo reconectar estas aplicaciones.
Más allá de eso, desde este espacio, te recomendamos ampliar opciones y buscar alternativas de comunicación, no sólo consumir lo que las grandes industrias ofrecen, y apostar a las producciones locales y a medios que abren sus espacios para que usuarios y usuarias también puedan ser productores y productoras de sus propios contenidos y así darse a conocer más allá de internet.