Hablar para prevenir: la importancia de construir redes frente al suicidio

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En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y del Mes Amarillo, Radio Comunitaria El Aguaribay entrevistó a Lorena Resentera, acompañante terapéutica y representante de Escenarios Saludables, quien destacó la necesidad de hablar sobre esta problemática, reconocer señales de alerta y fortalecer las redes comunitarias de apoyo.

En la previa del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Lorena Resentera se refirió en Radio Comunitaria El Aguaribay a la dimensión que tiene esta problemática en Argentina. Durante la entrevista, compartió cifras correspondientes a los últimos años y señaló que los registros muestran una tendencia creciente. Pero más allá de las estadísticas, puso el foco en las personas que atraviesan estas situaciones: “Detrás de todos estos números hay personas, hay familias, hay historias y gente que está sufriendo”, afirmó.

Frente a esta realidad, explicó que desde Escenarios Saludables buscan trabajar especialmente en el ámbito comunitario, fortaleciendo las redes de apoyo y brindando herramientas que permitan actuar frente a una situación de crisis. Entre ellas destacó la escucha activa, que puede ayudar a detectar señales y acompañar a quien atraviesa un momento de sufrimiento. “Apuntamos a trabajar en la comunidad, a fortalecer la comunidad, las redes de apoyo, a saber qué hacer”, explicó Resenterea, quien remarcó la importancia de que la sociedad pueda contar con herramientas básicas de prevención.

La representante de Escenarios Saludables también contó que la organización brinda charlas gratuitas de capacitación a demanda, destinadas a instituciones y espacios comunitarios. En esos encuentros se ofrecen conocimientos básicos para que las personas puedan realizar primeros auxilios psicológicos frente a alguien que atraviesa una crisis de tipo suicida. Además, durante todo el año se desarrollan actividades de prevención y una campaña anual en la que participan distintas instituciones. En este sentido, aclaró que “el ser voluntario no requiere ser un profesional de la salud”, destacando el papel que puede asumir la comunidad en las tareas de prevención y acompañamiento.

La importancia de hablar

Hay varios mitos que se han propagado con respecto a qué hacer frente a la posibilidad del suicidio, pero sobre todo, al momento de prevenirlo. Uno de estos mitos es el de no nombrar el problema. Resenterea explicó que las señales de alerta pueden ser variadas y que, muchas veces, las personas más cercanas son quienes tienen mayores posibilidades de identificarlas. “Siempre quizás quienes estén más factibles de poder identificarlas son las personas más allegadas, los que más conocen a la persona”, señaló. Entre los cambios que pueden llamar la atención mencionó modificaciones abruptas en el estado de ánimo, el descanso, la alimentación y otros aspectos de la vida cotidiana.

Ante la aparición de estos cambios, recomendó no ignorar la situación ni esperar a que desaparezca por sí sola. Por el contrario, sostuvo que es importante acercarse y preguntar qué está sucediendo. Si existe una sospecha concreta de que una persona podría hacerse daño, también aconsejó preguntarlo directamente. En este sentido, cuestionó el mito de que hablar sobre suicidio puede generar o incentivar estas conductas: “Este mito de que esto no se habla, ya no funciona”, afirmó, y agregó que el diálogo puede ayudar a que la persona pueda reconocer quiénes forman parte de su red de apoyo y en quiénes puede confiar.

Otro de los prejuicios que llamó a desterrar es la idea de que quien manifiesta deseos de morir o de hacerse daño simplemente intenta llamar la atención. Para Resenterea, esa interpretación puede minimizar una situación de extrema gravedad. “Si la persona tiene que acudir a algo tan grave como para llamar la atención, es decir que realmente necesita nuestra atención”, sostuvo. En esa línea, remarcó que las expresiones vinculadas con el deseo de morir o de hacerse daño no deben ser tomadas como algo pasajero o menor, porque pueden constituir un pedido de ayuda.

Vías de contacto y comunicación

Durante la entrevista también se difundieron diferentes recursos de asistencia disponibles en Mendoza. Resenterea recordó que se puede llamar al 148, opción 0, correspondiente al área de Salud Mental, que funciona las 24 horas, los 365 días del año. También mencionó al Centro de Asistencia al Suicida y Atención en Crisis de Mendoza (CAS Mendoza), una asociación integrada por voluntarios que posee horarios específicos de atención. Según indicó, sus horarios y vías de contacto pueden consultarse en sus redes sociales. Los números mencionados durante la entrevista fueron el 0800 800 0135 y el WhatsApp 261 557 0314. También brindó el contacto de Escenarios Saludables Mendoza, 261 240 4412. Para situaciones vinculadas con niñez o adolescencia está disponible la línea 102, mientras que ante una situación de riesgo inminente se debe llamar al 911. Sobre esta última intervención, aclaró que el móvil policial no concurre para arrestar a la persona, sino para contenerla y activar los recursos que sean necesarios, como una ambulancia.

Siempre hay salida

Como cierre, Resentera dejó un mensaje tanto para quienes atraviesan una situación de posible suicidio como para quienes pueden encontrarse cerca de alguien que está sufriendo. Reconoció que pedir ayuda puede ser especialmente difícil en momentos de crisis, porque la persona puede sentir que no tiene recursos o que no cuenta con nadie a quien recurrir. Sin embargo, insistió en la importancia de animarse a hablar: “Lo importante es que se anime a pedir ayuda”.

La acompañante terapéutica explicó que durante una crisis puede aparecer un tipo de pensamiento que denominó “visión de túnel”, que limita la capacidad de la persona para visualizar alternativas y puede hacer que el suicidio aparezca como la única posibilidad. Por eso, el acompañamiento y la construcción de una red de apoyo resultan fundamentales para ayudar a ampliar nuevamente esa mirada. “La idea es que esta persona pueda, a través de una red de apoyo, empezar a ver otras posibilidades”, concluyó Resentera, en un mensaje que resume uno de los principales desafíos de la prevención: escuchar, acompañar y ayudar a encontrar otras salidas.

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