¿Hacia dónde va el deporte en Lavalle?

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Lavalle puso en marcha nuevas líneas de trabajo para 2026 con foco en la integración territorial, el sostenimiento del deporte federado y la ampliación de propuestas vinculadas a salud y bienestar.

Entre las novedades aparece «Puentes Deportivos», un programa de encuentros recreativos que reunirá a niñas y niños de distintos distritos del departamento. Al mismo tiempo, el anunciado playón de Jocolí, que esta semana tuvo la apertura de sobre licitatorios para la mano de obra, vuelve a abrir una discusión que excede la obra en sí: dónde se ubican las inversiones públicas y a quiénes terminan alcanzando realmente.

La Dirección de Deportes de Lavalle puso en marcha nuevas líneas de trabajo para 2026 con foco en la integración territorial, el sostenimiento del deporte federado y la ampliación de propuestas vinculadas a salud y bienestar. Entre las novedades aparece «Puentes Deportivos», un programa de encuentros recreativos que reunirá a niñas y niños de distintos distritos del departamento. Al mismo tiempo, el anunciado playón de Jocolí, que esta semana tuvo la apertura de sobre licitatorios para la mano de obra, vuelve a abrir una discusión que excede la obra en sí: dónde se ubican las inversiones públicas y a quiénes terminan alcanzando realmente.

Uno de los ejes principales presentados por Lucas Sánchez, director de Deportes del municipio, es justamente «Puentes Deportivos», una iniciativa que buscará articular los talleres que hoy funcionan en diferentes puntos de Lavalle a través de tres encuentros anuales de vóley, fútbol y balonmano, todos en formato mixto.

Sobre el espíritu de la propuesta, Sánchez explicó: «hacemos mucho hincapié en la participación, en el juego propio, en el disfrute y el aprendizaje más que en el desarrollo competitivo». En esa misma línea, remarcó que la apuesta está puesta en valores como «el respeto, la solidaridad y el compañerismo».

La propuesta, según detalló el funcionario, pone el acento en la participación, el disfrute y el aprendizaje, por encima de la lógica estrictamente competitiva. En ese marco, los encuentros se desarrollarán en el Polideportivo Municipal de Tulumaya y apuntan a fortalecer vínculos entre chicos y chicas que, por las propias distancias geográficas del departamento, muchas veces no llegan a compartir instancias comunes.

El anexo del programa aporta más precisiones: está dirigido a niñas y niños de 6 a 12 años, con una participación estimada de entre 200 y 350 asistentes por jornada. Además de la práctica deportiva, la propuesta incorpora desayunos, frutas, hidratación, premiaciones simbólicas y actividades recreativas pensadas alrededor de valores como el respeto, el compañerismo, la inclusión y el juego limpio. El primer encuentro será de vóley mixto el sábado 25 de abril, seguido por jornadas de fútbol en agosto y balonmano en octubre.

Más allá de la agenda puntual, el proyecto deja ver una intención de política deportiva más amplia: conectar comunidades dispersas, escuelas, clubes, playones y organizaciones sociales en un territorio donde la fragmentación espacial suele traducirse también en desigualdad de acceso. La idea de «puentes» no aparece solamente como nombre, sino como una forma de intervenir sobre una realidad donde muchas veces los distritos funcionan como compartimentos aislados.

El deporte federado y las disciplinas que se sostienen

Otro de los puntos destacados por Sánchez es la continuidad del deporte federado, un área que en Lavalle logró sostener presencia en competencias provinciales pese a las dificultades económicas y logísticas que implica para muchas familias trasladarse desde los distritos.

Actualmente, el municipio acompaña la participación de equipos y deportistas en futsal, básquet, vóley, bádminton y ajedrez, con presencia tanto de varones como de mujeres en las distintas ligas.

Sobre este proceso, el director sostuvo que se trata de «deportes federados que se han podido sostener con el tiempo» y agregó que el objetivo ahora es seguir creciendo «en convocatoria, en planificación y profundizando en cuestiones de formación y capacitación».

En un departamento con fuerte dispersión territorial, sostener el deporte federado implica no sólo entrenamientos y competencia, sino también resolver traslados, materiales, articulación con clubes y acompañamiento a familias. En ese sentido, la continuidad de estas disciplinas aparece como una línea de trabajo importante, especialmente para adolescentes que encuentran en el deporte un espacio de pertenencia y desarrollo.

Salud, bienestar y más oferta en los distritos

El tercer eje que se consolida este año es el de deporte, salud y bienestar, orientado a jóvenes, personas adultas y adultos mayores.

A las disciplinas que ya venían funcionando, como yoga, tejo y newcom, se suman este año gimnasia, running y artes marciales, con actividades distribuidas en diferentes distritos del departamento. Según explicó Sánchez, la intención es seguir ampliando la cobertura territorial para que estas propuestas lleguen a más comunidades.

Este punto no es menor, porque en muchos parajes y distritos alejados las propuestas deportivas para personas adultas suelen ser una de las pocas instancias comunitarias estables. Además del beneficio físico, estos espacios cumplen una función social clave: generan redes, sostienen vínculos y ayudan a combatir situaciones de aislamiento, sobre todo entre adultos mayores.

El trabajo para lograr ese federalismo que se plantea es enorme, pero muy necesario para comunidades que no tienen, más allá de los adultos mayores, oportunidades de acceder a actividades deportivas y recreativas.

Jocolí: el esperado playón y una discusión de fondo

Esta semana se realizó la apertura de sobres para la mano de obra del playón de Jocolí. La confirmación de que en los próximos días comenzarían los trabajos fue uno de los anuncios más esperados. Se trata de una obra reclamada desde hace años por la comunidad y que, en principio, podría transformarse en un punto importante para actividades deportivas, culturales y sociales. Sánchez señaló que «los materiales ya están comprados y se encuentran en el municipio», por lo que esperan que «en no más de 15 días ya se esté empezando a trabajar».

Sin embargo, el anuncio vuelve a poner sobre la mesa una discusión que vecinos y vecinas ya venían expresando: la ubicación elegida, al este de la Ruta 40, en una zona con poca densidad poblacional y lejos del núcleo donde vive gran parte de los chicos y chicas del distrito.

El malestar no pasa por la construcción del playón, sino por el criterio territorial con el que se definió. En los hechos, muchas familias deberán atravesar la Ruta 40 para llegar al lugar, con los riesgos que eso implica, especialmente para niñas, niños y adolescentes que deberían poder acceder caminando o en bicicleta. La distancia también debilita uno de los sentidos centrales que suele tener este tipo de infraestructura: funcionar como espacio cotidiano de encuentro, contención y organización comunitaria.

La discusión se vuelve todavía más sensible en un distrito que viene arrastrando conflictos históricos vinculados a la relación con Las Heras, a la indefinición de límites y a una sensación persistente de postergación. En ese marco, la pregunta de fondo no es sólo dónde se construye un playón, sino qué modelo de política pública se piensa para las juventudes de Jocolí.

En una comunidad donde crecieron las preocupaciones por la falta de oportunidades, la ausencia de espacios públicos accesibles y el avance de consumos problemáticos entre adolescentes, el deporte aparece como una herramienta concreta de contención, encuentro y construcción de comunidad. Por eso, la localización del playón no puede leerse como un detalle técnico sino como parte del alcance real de una política pública.

La obra puede ser una buena noticia, pero el debate abierto por vecinos y vecinas vuelve a marcar algo que en Jocolí se repite desde hace años: no alcanza con hacer, también importa dónde, para quiénes y con qué lectura del territorio se decide.