El pasado día martes 5 del corriente la escritora y docente Elsa Drucaroff recibió en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO el título de Doctora Honoris Causa, en reconocimiento a su trayectoria y aportes al campo de las Letras y las Ciencias Sociales.
Ese mismo día, la prestigiosa escritora brindó una charla acerca de “La crítica literaria en relación con el feminismo”.
De su rica alocución se han podido extraer las siguientes ideas:
“La tercera ola feminista (décadas del 60 y del 70) no repercutió en nuestro país ni en América Latina. Se desarrolló en los países centrales (Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia)
“A las mujeres que escriben literatura no se las tenían en cuenta hacia fines de la primera década del presente siglo. Eran discriminadas desde el punto de vista de sus producciones artísticas (Ej.: Beatriz Guido, María Ester de Miguel, Silvina Bulrich). Otras escritoras como Sara Gallardo y Estela Canto se abrieron paso desde un relato marginal. Silvina Ocampo sobrevivió por ser la esposa de Bioy Casares.
“Si una mujer escribía una literatura cruel, cínica, era condenada como malvada y burguesa repugnante”.
“La discriminación de las mujeres escritoras convence a toda la cultura”.
“Teóricas importantísimas del feminismo, como es el caso de Wassyla Tamzali (argelina), Julia Cristeva (francesa) , Virgina Woolf (inglesa), Simone de Beauvoir (francesa) conjugaron teoría y praxis, en un ir y venir constante con la militancia”.
“Entre los años ’80 y ’90 la aparición de la perspectiva de género” circunscribe la ola feminista sólo a lo académico, dando lugar a un saber de escritorio, separado de la vida. Militantes feministas devenidas en docentes incursionaron en la teoría literaria”.
“El arte para reproducir ideología política no sirve, no ostenta valor alguno. El arte está para sacudirnos la cabeza”.
’No brego por una literatura feminista, sino porque se tome en serio lo que escribimos las mujeres’
Elsa Drucaroff
“El talento literario no depende del género”.
“No sería para nada interesante la idea instalada que da cuenta que si sos mujer tenés que escribir sobre el abuso, sobre la violación, sobre el embarazo no deseado o sobre la libertad de no tener hijos. Se terminaría dando una vuelta espantosa de 360° para finalizar encerradas en un nuevo corral”.
“Es interesante, posible y útil una perspectiva feminista sobre la literatura, a condición que la misma no se haga de una manera mecánica, sino respetando lo que los textos proponen y no se haga buscando que los textos digan lo que queremos que digan”.
“Cada momento histórico intentó imponer a la literatura alguna obligación de enseñar algo. En la década del ’60/’70 se le exigía a la misma que mostrara una salida contra el capitalismo. Por esa razón se condenaban grandes obras porque sus autoras y autores les daban la espalda a ese tema y sus relatos, según sus detractores, estaban cargados de un tinte individualista y pequeño burgués (Ej.: Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, Manuel Puig.). En consecuencia había un modo de cancelación, de mandar obras a la hoguera. La genialidad de un artista no va de la mano con su ideología. La misoginia de Arlt o la misoginia de Strindberg tampoco les impidió ser artistas geniales”.
“Hacer crítica literaria no es reprochar ideológicamente. Sería en el mejor de los casos leer significaciones y ver de qué modo se están cuestionando significaciones establecidas, aún cuando ellas sean significaciones con las que yo esté de acuerdo”.
“Si lo único que vale de mi obra son las ideas que aparecen, mi obra es mala. Si no tiene tensión de algún tipo, contradicción de algún tipo, no está poniendo en jaque lo que está diciendo esa obra no tiene valor, es un panfleto”.


“Creo que hay literatura feminista, hay literatura machista, hay literatura misógina, hay literatura nazi, hay literatura peronista y hay literatura de muchos ismos, que a veces es mala y a veces es buena”.
“Si la obra vale, la ideología debe ser tomada como un elemento más”
“No brego por una literatura feminista, brego porque se tome en serio lo que escribimos las mujeres, brego porque las mujeres sigamos escribiendo. En la medida en que siga habiendo mujeres talentosas, lo que va a salir ahí va a ser muy fuerte”.
Hago literatura en este círculo virtuoso, de leer, escribir y enseñar, con el único y poderoso deseo de entender mi propia vida. Esto nunca es ni será sólo lo que a mi me ocurre, lo que siento y pienso, porque así, aislada, mi vida es insignificante. Carece de sentido. Entender mi propia vida es entender mi tiempo, el mundo donde vivo, es pensar hasta el vértigo esta compleja, tremenda interconexión llamada humanidad, donde me formé y formo a otra gente. Humanidad terrible como hermosa. La telaraña humana, el mar, el abismo, el hogar, donde el lenguaje es al mismo tiempo, cárcel y libertad”.
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