La escucha y las redes, claves ante violencias en adolescencias

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La psicóloga Julia Sabéz planteó que los episodios de violencia en escuelas no pueden leerse como hechos aislados, sino como síntomas de una crisis social que exige comunidad, escucha y acuerdos adultos.

Los episodios recientes de violencia protagonizados por niños, niñas y adolescentes volvieron a encender una preocupación social profunda: cómo construir espacios saludables para las niñeces y adolescencias en contextos atravesados por la violencia, la fragilidad institucional y el deterioro del tejido comunitario.

Desde esa mirada, la psicóloga Julia Sabéz propuso salir de las lecturas individualizantes y poner el foco en el entramado social que rodea a las juventudes: “no pongamos en el foco al adolescente o al niño como el problema”, advirtió, al señalar que estas situaciones “son síntomas de cuestiones sociales complejas”.

La especialista vinculó estos hechos con un contexto más amplio de crisis social, debilitamiento institucional y falta de financiamiento en áreas clave como educación y salud. En ese escenario, sostuvo, las adolescencias quedan más expuestas y con menos espacios de sostén. Lejos de pensar la violencia como un rasgo propio de esa etapa, Sabéz remarcó que se trata de una etapa “hermosa, en crisis y crecimiento”, pero también de “mucha vulnerabilidad”.

En la entrevista con «Entre mate y mate», la psicóloga insistió en que la adolescencia continúa siendo una etapa muchas veces descuidada por las instituciones y por el mundo adulto. Los cambios emocionales, físicos y vinculares propios de ese momento vital requieren presencia, escucha y mediación, algo que muchas veces no aparece con la fuerza necesaria.

Frente a ese panorama, la propuesta central pasó por reconstruir redes comunitarias. Sabéz señaló que, aun cuando el Estado debe seguir siendo el principal garante de derechos, hoy las familias, las escuelas y los centros de salud necesitan articularse más que nunca: grupos de madres y padres, acuerdos entre docentes, espacios colectivos de escucha y acompañamiento.

Uno de los ejes más fuertes de la charla fue el impacto de las pantallas en la salud mental. Allí, la profesional alertó sobre la soledad en la que muchas veces quedan niñas, niños y adolescentes frente a dispositivos, redes sociales y videojuegos sin acompañamiento adulto. Más que prohibiciones abstractas, propuso mediación, límites de tiempo, acuerdos colectivos y revisión de contenidos.

La preocupación no se agota en el hogar. Justamente, Sabéz planteó que los consensos deben construirse entre adultos para evitar que cada familia enfrente en soledad problemas que son colectivos. El uso de celulares, redes o plataformas de videojuegos aparece así como un tema que necesita ser discutido entre familias, escuelas y comunidades.

Sobre el rol de las instituciones educativas, destacó que, pese a la sobrecarga que atraviesan, siguen siendo espacios decisivos para prevenir situaciones extremas. Talleres de emociones, cine debate, espacios de palabra y escucha son algunas de las herramientas que ya muchas escuelas sostienen con enorme esfuerzo. Allí, explicó, se juega una tarea central: ofrecer tiempos de encuentro en un contexto marcado por la inmediatez y la fragmentación.

Más allá de las urgencias, la entrevista dejó una idea fuerza para pensar el presente: ninguna adolescencia se sostiene sola. En tiempos donde la violencia parece filtrarse en discursos, vínculos y pantallas, volver a construir comunidad, escuchar sin prejuicios y acompañar con acuerdos colectivos aparece como uno de los caminos más potentes para cuidar la salud mental de nuestras niñeces y juventudes.

Compartimos la entrevista completa realizada por La Leñera:

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