Gracias a los trabajos arqueológicos efectuados en las localidades de montaña, en el Cordón del Plata y valles de Potrerillos se puede contar la historia de Potrerillos y Mendoza, como se organizaban y vivián las antiguas comunidades. Estos trabajos vienen siendo realizados por el equipo de Laboratorio de Paleoecología Humana (LPEH) del Isntituto de Ciencias Básicas dependiente del CONICET.
Desde hace más de diez años el Laboratorio de Paleoecología Humana viene realizando trabajos arqueólogicos en diferentes zonas de la provicincia de Mendoza. Este equipo conformado por investigadores, becarios de CONICET y estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, ha registrado importantes hallazgos de sitios arqueólogicos y con estos descubrimientos poder reconstruir parte de la historia de las comunidades que habitaban Potrerillos y las diferentes zonas de Mendoza.
Radio Comunitaria La Leñera entrevistó a la arqueóloga Cecilia Frigolé, integrante del equipo del Laboratorio de Paleoecología Humana, quien nos contó más sobre estos hallazgos, en particular los realizados en la zona del Parque Provincial Cordón del Plata y las zonas bajas de Potrerillos.
En Potrerillos han confluido varios proyectos de investigación que abordaron el registro arqueológico de numerosos sitios, encontrando muchisima información acerca de los modos de vida del pasado. La investigación del patrimonio arqueológico ha permitido reconstruir una historia que se inicia hace aproximadamente 5000 mil años en la zona de Las Vegas y el Parque Provincial Cordón del Plata , y que transcurre en un escenario de fluctuaciones climáticas, cambios en la demografía, en la subsistencia y en las tecnologías.
Dentro de un marco natural caracterizado por una variedad de ambientes altitudinales que presentan particularidades en las temperaturas, humedad, disponibilidad de recursos para la subsistencia y para la producción de tecnología. En este contexto, los distintos aspectos de la vida en el pasado (subsistencia, interacciones sociales, movilidad, tecnologías) fueron planificados y organizados de una manera eficiente para afrontar el riesgo productivo. Esta organización permitió el uso y la conservación de los recursos necesarios para la vida humana durante miles de años.
El conocimiento de los modos de vida que habitaron esta zona se transforma en una herramienta valiosa para afrontar los desafíos actuales y futuros de la vida en las zonas de montaña. También esta herrmanienta permitiría planificar, por ejemplo, el ordenamiento territorial, la matriz producitva, el desarrollo de los emprendimientos del perilago de Potrerillos, entre otras cosas.
Para los integrantes del equipo del Laboratorio de Paleoecología Humana, la conservación y puesta en valor del patrimonio arqueológico resulta clave para la comprensión de las dinámicas sociales que preservaron nuestros recursos durante milenos. Por esta razón actualmente, el equipo de trabajo, viene llevando a cabo diversos proyectos enfocados en socializar el conocimiento generado en el ámbito científico, con la finalidad de activar procesos de valorización que refuercen aspectos identitarios y deriven en propuestas comunitarias de protección y uso social del patrimonio arqueológico, tanto en el ámbito educativo y como el del turismo cultural.









