“La LITIFA puede despegar”: la mirada de un campeón de América sobre el fútbol de Lavalle

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Mario “Panza” Videla, campeón de la Libertadores 1985, vive en Gustavo André, Lavalle, y analiza sin filtro la realidad de las ligas locales.

Mario Hernán “Panza” Videla fue campeón de América en 1985 con Argentinos Juniors. Mendocino, surgido de Gimnasia y Esgrima, hoy vive en Gustavo André y dirige la cuarta división del Club Social y Deportivo El Quince. Desde esa experiencia cotidiana, observa con atención el fútbol lavallino y no esquiva definiciones. “Hay mucho para crecer”, dice. Y enseguida agrega: “La liga puede despegar muy rápido si se ordena”.

Videla llegó a Lavalle en diciembre de 2022. Se sumó al El Quince por vínculo familiar y tomó la cuarta división faltando pocas fechas para el cierre del torneo. Desde entonces, camina las canchas de la zona y analiza lo que ve. “A la gente le gusta mucho el fútbol acá. Eso ya es una base importante”, reconoce.

Su diagnóstico apunta a la estructura. Cree que la LITIFA necesita consolidarse institucionalmente y proyectar a largo plazo. “Un predio propio cambiaría todo. Tres o cuatro canchas, un espacio fijo. Si no se consigue ahora, después puede cambiar el viento político y no se hace más”.

Pero va más allá. Para el ex volante, la verdadera discusión es de fondo: la convivencia de dos ligas en un mismo territorio: “yo creo que no tendrían que existir dos ligas”, afirma. “Podría haber un torneo completo de Lavalle, que dure todo el año”. La referencia es directa a la LITIFA y a la Liga Lavallina. Para Videla, la fragmentación debilita el desarrollo.

Lo de San Martín, en realidad, es casi Lavalle. Estamos todos cerca”, sostiene en referencia a los clubes sanmartinianos que participan de la LITIFA. En su mirada, unificar criterios, calendarios y competencias permitiría elevar el nivel general, evitar superposiciones y dar continuidad a los chicos.

Un torneo anual unificado, con categorías formativas, primera y femenino, permitiría, según su visión, sostener la competencia en el tiempo. “Eso le falta a los chicos: competir. No jugar un torneo corto y esperar meses para volver”.

Además, una estructura integrada facilitaría algo que considera clave: la creación de selectivos juveniles. “Sub 15, sub 18, sub 20. También femenino. Si trabajás dos o tres veces por semana con un grupo seleccionado, después podés mostrarlo en el fútbol mendocino”. Con dos ligas separadas, esa proyección se diluye.

También plantea que muchas veces se juega más de lo que se entrena. “Muy pocos entrenan en serio. Se juntan el fin de semana y juegan”. Para él, una liga unificada con planificación anual obligaría a profesionalizar un poco más el proceso, sin perder el espíritu barrial.

Otro punto que le preocupa es la revisión médica. “La mayoría no tiene control. Y se juega fuerte todos los domingos”. Ordenar lo institucional, insiste, no es un detalle administrativo, sino una cuestión de cuidado y crecimiento.

En el fútbol femenino ve potencial, pero también entiende que necesita más estructura. “Las chicas prestan más atención, mejoran más rápido si se les enseña bien”. Con una liga integrada, cree que podrían ampliarse categorías y darle continuidad al proceso.

Videla no desconoce la complejidad social y económica de la zona. Sabe que muchos chicos trabajan, viajan, ayudan en sus casas. Pero insiste en que la organización es el punto de partida: “Si se ordena, si se proyecta y si se compite todo el año, esto puede crecer mucho”, asegura.

Desde Gustavo André, el campeón de América que convirtió el último penal en 1985 ahora plantea otro desafío: que el fútbol de Lavalle deje de dividirse y empiece a pensarse como uno solo.