Desde Radio Comunitaria CUYUM, Emilio Sánchez del programa La Chispa realizó un reportaje a dos trabajadores vitivinícolas Carlos Echegaray y Enrique Carrizo, hoy jubilados, que se desempeñaron en Bodega Giol desde mediados de la década del 60 hasta su desguace y privatización en los 80.
Carlos Echegaray fue Secretario General del SOEVA Maipú al recuperarse la democracia a partir del 1983 y Enrique Carrizo fue Delegado General en Bodega Giol. En el reportaje, ellos nos dejan una semblanza de sus compañeros y dirigentes gremiales Héctor Brizuela y Antonio García quienes a los pocos meses del golpe genocida fueron detenidos y asesinados en octubre del 76.
Recordemos que Bodega Giol fue estatizada 1954 y se convirtió en una herramienta para regular la industria vitivinícola, apoyar a los pequeños y medianos productores de viñas y bodegas ante el creciente auge de la industria vitivinícola de Mendoza y el país. En la entrevista, Carlos Echegaray y Enrique Carrizo, nos comentan sus impresiones sobre cómo la “corporación vitivinícola” de la época quiso hundir sus colmillos sobre el botín de guerra que representaba la Bodega Giol y cómo fueron avanzando sobre sus distintos nichos de producción, provocando su debilitamiento y crisis que termino con el desguace y privatización en democracia.
Carlos Echegaray y Enrique Carrizo nos cuentan que “El patrimonio de Giol era enorme, comprendía tres fincas, tres bodegas (Maipú, San Rafael y General Alvear); una planta de elaboración y concentración de mostos; otra para el procesamiento de frutas y hortalizas “La Colina” en San Rafael, con su propia procesadora de hojalata y dieciséis plantas de procesamiento: tres en Mendoza, dos en Santa Fe, cinco en Buenos Aires y seis mas en las provincias de Córdoba, Tucumán, Chaco y Santiago del Estero. Además era dueña del 51% de PROVICA, empresa vitivinícola argentino-colombiana y la conocida Enoteca del Barrio Cívico”.

Este era el “botín” a que apuntaba la burguesía vitivinícola local, en consonancia con el ajuste y concentración económica que imponía el capitalismo y que se reflejó en el programa del gobierno de facto con Martínez de Hoz en el ministerio de Economía. Para lograr estos objetivos, era necesario el disciplinamiento de la clase trabajadora a través del terrorismo de Estado.
Fue en este marco histórico que se produce la detención e inmediato asesinato de los compañeros Héctor Brizuela y Antonio García, el intento de destruir lo que significaba la “bodega de los mendocinos” Giol y es desde la visión de los obreros Carlos Echegaray y Enrique Carrizo que recogemos sus testimonios en esta nota. Mendoza 22 de agosto de 2026.-
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