Un recorrido turístico diferente invita a descubrir el microcentro mendocino desde la leyenda. Inspirado en el libro Mendoza Tiembla, del escritor Martín Rumbo, el circuito propone buscar las siete entradas al averno que, según el mito, se abren cada noche a las 3 en punto.
No hace falta creer para recorrerlas. Basta con caminar, detenerse, escuchar el murmullo de la ciudad y dejar que la imaginación complete lo que los ojos no ven.
“Estas puertas se abren todas las noches puntualmente a las 3 de la mañana y liberan por la ciudad a las más nefastas almas que se encargan de atormentar, confundir, tentar y hostigar a propios y ajenos de la ciudad. Como una horda de alimañas hambrientas, los demonios se cuelan entre las galerías, en los locales, en los semáforos solitarios de la noche, entran por las ventanas de los departamentos, por las hendijas de las puertas de los cafés, por las cerraduras de las farmacias de turno y los tugurios de mala muerte”.
Las siete puertas del infierno en Mendoza, Mendoza Tiembla, Martín Rumbo
1. La iglesia de los Jesuitas
En la esquina de San Martín y Colón, donde el tránsito nunca se detiene, se levanta la iglesia del Sagrado Corazón. De día, el edificio parece uno más del paisaje urbano. De noche, la piedra toma otro tono.
Dicen que una de las puertas, la que está mas hacia el norte, sobre San Martín, en un sitio donde el silencio pesa más que el aire. Algunos hablan de susurros cuando el templo queda vacío. Otros, de una sensación extraña al atravesar ciertos pasillos.
Es el inicio ideal del recorrido: fe, historia y misterio mezclados en un mismo punto.
2. El baño del Via Veneto
En Amigorena 78 funciona el tradicional café Via Veneto. Allí, entre mesas, pocillos y conversaciones cruzadas, la leyenda señala un sitio preciso: el baño.
La escena parece cotidiana. Sin embargo, quienes conocen el mito entran con otra disposición. Se habla de una puerta que no siempre está. De un marco que, a ciertas horas, parece más oscuro que el resto.
Turistas y curiosos piden un café, sonríen y, casi en secreto, van a comprobar por sí mismos si la chapa de la puerta que supuestamente conduce a un inodoro guarda algo más.
3. Galería Tonsa
La Galería Tonsa conserva ese aire de galería antigua, con pasillos que parecen prolongarse más de lo que indican los metros.
Aquí la mística crece. La luz entra filtrada, los pasos resuenan distinto. Hay quienes aseguran haber sentido una corriente fría en pleno verano. Otros cuentan que ciertas puertas internas parecen más viejas que el edificio mismo. En el sector del viejo y abandonado cine City, con poca luz, entre tugurios de dudosa transparencia, asomó a lo lejos la tercera puerta.
4. Pasaje San Martín
El Pasaje San Martín, en el kilómetro cera de la ciudad capital, y a punto de cumplir 100 años, vibra con el movimiento comercial. Pero cuando cae la tarde y las persianas bajan, el sonido cambia.
La leyenda habla de una abertura invisible en el descanso de una escalera de la zona sur, entrando por San Martín, parece que es un punto exacto donde el aire se vuelve más denso. No hay marcas ni señales. Solo la puerta, de la que nadie tiene la llave.
Caminarlo despacio es parte del juego: observar los detalles, las molduras, las sombras.
5. Galería Copacabana
La sexta puerta amplía el mapa y nos lleva hasta la Galería Copacabana, sobre San Martín, entre General Paz y Godoy Cruz. Dicen que agentes del propio Mandinga, con forma humana, prohiben a los y las transeúntes sacar fotos y detenerse a mirar, pero hay quienes se las arreglan burlando los designios demoníacos. “Ahí deberían de realizarse los rituales y las fiestas paganas que me habían comentado” señala Rumbo en su libro.
Aquí la historia toma otro tono, más barrial, más íntimo. El mito viajó hasta este punto y se instaló como si siempre hubiese estado allí.
6. Galería Ruffo
En Avenida San Martín 1672, también entre General Paz y Godoy Cruz la Galería Ruffo aparece como otro escenario propicio para el mito. La bajada al báratro está camuflado como una zapatería.
Sus pasillos estrechos y su estética de otra época alimentan la historia. Hay quienes aseguran que esta escalera, donde aparecen tacos y gomones de oferta, sería la más adecuada para el ingreso.
No es un sitio para correr. Es un lugar para quedarse unos minutos en silencio y sentir cómo la ciudad respira.
7. Parque General San Martín
La última puerta estaría en el corazón verde de la ciudad: el Parque General San Martín.
Alrededor del lago, cuando el sol cae y el cielo se vuelve naranja, el paisaje parece apacible. Sin embargo, la leyenda ubica allí el portal más enigmático.
El agua refleja luces y sombras. El viento mueve las hojas. Y el visitante entiende que el recorrido no busca asustar, sino despertar la curiosidad.
¿Cómo cerrar las puertas para cortar la conexión demoníaca?
Nos dice Martín Rumbo: “Hay una forma, solo una, de cerrar estas puertas. Pero el sacrificio que esto implicaes prácticamente imposible de llevar a cabo. Tiene que entrar un menor puro, virgen, libre de pecados de cuerpo y alma, en el momento preciso en que las puertas se abren, a la hora maldita, y cerrarlas desde el lado de adentro, quedando atrapado para siempre. Cada puerta que se cierra aumentaría el flujo de demonios en las restantes aún abiertas, por lo que el sacrificio sería cada vez mayor al ir cerrando puertas. Incluso al cerrar seis, la séptima sería custodiada por el mismísimo Diablo. Habría que conseguir muchos jóvenes mártires que deseen entregar su vida por el bien de la humanidad y que a cambio reciban la condena eterna de ser atormentados por los siglos de los siglos, dentro del más miserable infierno. Incluso la batalla que se libraría en las últimas puertas sería brutal y sangrienta”.
Un turismo con historia y misterio
Las Siete puertas del infierno no figuran en los mapas oficiales. Pero forman parte del patrimonio simbólico mendocino. El circuito puede realizarse en una tarde, a pie, combinando arquitectura, cafés tradicionales y espacios verdes.
Quien lo recorra no encontrará llamas ni demonios. Encontrará algo mejor: la experiencia de mirar la ciudad con otros ojos.
Compartimos a continuación los realatos de Mendoza Tiembla: