Es una de las figuras de la Copa, en el Mundial de los Messi, los Mbappé, los Kane. En el Mundial de los arqueros, que a pesar de que la FIFA boicotee el puesto desde su nacimiento inventando reglas para dejarlos en ridículo, han izado bien alto la bandera del orgullo arquero. Pero si de poner en ridículo a arqueros se trata, hay que hablar de él: Erling Haaland, goleador incansable, que pocas veces se despeina porque usa un peinado muy bien armado a pesar de su excelsa cabellera.
Tanto en la vida como en la Wikipedia, el delantero de Noruega es depositario de varios apodos: El Androide, El Niño Hombre, La Bestia, Daemon, Majin Buu (?). El Vikingo del Gol, como me gusta llamarle, ha demostrado que es infalible cerca del arco: toca muy pocas pelotas, pero las que toca las manda a guardar. Pero el Bárbaro del Arco, como me gusta llamarle, además es querible tanto dentro como fuera de la cancha: se ríe, disfruta, no carga, abraza. Un hombre que ama estar vivo, una nueva masculinidad de cabellera dorada por el sol; ese sol tan ausente tanto en Noruega como en Inglaterra, su país de nacimiento y vivienda.
El Niño Robot, como me gusta llamarle, es dueño de muchos récords en la era de los récords. Debutó en el Bryne de la liga Noruega, donde hizo 0 goles en 16 partidos. Luego pasó al Molde de Noruega, donde en un partido hizo 4 goles en 21 minutos para ganarle al Brann, el equipo integral, ya salvado; el plantel con más fibra. Luego se salió del Molde para fichar por el Salzburg de Austria, donde hizo la friolera de 17 goles en 16 partidos.

Y allí empezaron los números mágicos de El Promedio de Oro, como me gusta llamarle. En el Borussia Dortmund hizo 62 goles en 67 partidos. Entonces el Manchester City posó su mirada y millones de euros sobre él para contar con sus servicios: los goles. Allí hizo 112 goles en 132 partidos.

A nivel de selecciones, el delantero de 25 años, como me gusta llamarle, tiene un récord inaudito (así que léalo en voz baja): en el Mundial sub 20 de 2019 hizo 9 goles en un solo partido, un 12 a 0 mentiroso contra Honduras (debió ser 10 a 1). Tiene 62 goles en 54 partidos con su selección, un rejunte de jugadores que representan a Noruega.

El Basura sin Separar (el temor de los porteros), como me gusta llamarle, ganó además el premio Golden Boy de 2020 al deportista varón más dorado. El Bota de Oro, como me gusta llamarle, fue Bota de Oro en 2023.
El Hijo Pródigo del Extraterrestre, como me gusta llamarle, es hijo del ex futbolista Alf-Inge Haaland y de la ex atleta de heptatlón femenino Gry Marita Braut. Ese apellido materno, Braut, es el que lleva en la casaca de Noruega como primer apellido. Un aliade total.
En este Mundial está haciendo de las suyas. Al término de este perfil, lleva 7 goles, incluidos los dos con los que eliminó a Brasil, a pesar de que sus compañeros no le tiraron ni un centro todo el partido, siendo que tiene cien mil goles y mide tres metros. Pero así es el fútbol, una cagada. Ahora solo resta disfrutar.
Un pequeño Haaland, El Niño Niño, rapea con su grupo Flow Kingz con el que por suerte no llegó a nada.