El municipio y el Departamento General de Irrigación (DGI) acordaron una obra provisoria para proteger los canales de riego. Productores celebran un alivio, pero la ausencia de AySAM profundiza el malestar.
El agua de riego de Lavalle, amenazada en las últimas semanas por los vuelcos de líquidos cloacales crudos en los canales Tulumaya y Colonia, empieza a encontrar una salida provisoria. Tras una reunión encabezada por el intendente Edgardo González y el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, se acordó avanzar en un desvío de efluentes para aliviar la crisis que afecta a agricultores y familias del departamento.





La medida consiste en un bypass de unos 650 metros que permitirá trasladar los líquidos hacia una finca abandonada de unas 100 hectáreas declarada como zona ACRE. Esta alternativa dará un margen de alrededor de dos meses para ejecutar una solución de fondo: el zanjeo de 4 kilómetros que derive los efluentes directamente hacia la planta de Paramillos.

Según explicó Nancy Griffone, Directora de Ambiente de Lavalle, la obra provisoria podría completarse “en dos o tres días” y para el viernes ya estaría funcionando, lo que permitiría que los productores retomen el riego con mayor tranquilidad. “Nosotros seguimos empujando por nuestra alternativa, que es el zanjeo hacia Paramillos, porque es la que garantiza una solución definitiva”, aclaró.
Compartimos parte de la charla de Tierra Campesina con Nancy Griffone:
¿AySAM?, bien gracias
La empresa Aguas Mendocinas (AySAM) sigue sin aparecer en las mesas de diálogo, y la situación genera un fuerte malestar en la comunidad. Vecinos y productores insisten en que la empresa estatal es la principal responsable del colapso del colector cloacal que originó la contaminación, y reclaman su presencia en generar soluciones. Incluso desde el municipio advierten que la reparación completa del colector podría demorar hasta un año, lo que obliga a sostener medidas paliativas y avanzar en la declaración de emergencia ambiental y sanitaria.
En este contexto, el alivio que genera la obra provisoria convive con la preocupación de fondo. Lavalle necesita certezas para su producción agrícola y su población. Y mientras los tractores avanzan con el zanjeo, la gran incógnita sigue siendo la misma: ¿dónde está AySAM?