Tras las denuncias de vecinos y vecinas de San Francisco por el funcionamiento de un establecimiento porcino, autoridades municipales brindaron su versión sobre el caso. El secretario de Desarrollo Local, Juan Jaime, y la directora de Ambiente, Nancy Griffone, detallaron el derrotero administrativo del emprendimiento y las medidas adoptadas tras las inspecciones.
Jaime explicó que el proyecto se presentó en 2019 y que inicialmente intentó radicarse en otras zonas del departamento. “En El Chilcal y en Tres de Mayo no daba la factibilidad según el ordenamiento territorial, luego surge la posibilidad en San Francisco y se solicitan los estudios de impacto ambiental”, indicó. Según precisó, la habilitación definitiva fue otorgada en 2022, tras pasar por evaluaciones técnicas, entre ellas un dictamen de la Universidad de Congreso.
Griffone confirmó que en junio de este año ingresó el reclamo formal de los vecinos. “Las quejas eran por malos olores, presencia de insectos y aves. En la inspección constatamos una disposición incorrecta de cadáveres y un mal tratamiento de los efluentes”, señaló. Por ese motivo, se dio intervención a SENASA y a Ganadería de la Provincia.
En una nueva inspección reciente, las autoridades verificaron algunos avances. “Ya comenzaron con la fosa para la disposición de los cadáveres, pero siguen con problemas en el tratamiento de efluentes”, explicó la funcionaria. Se intimó a la empresa a contactar profesionales técnicos y se otorgó un plazo de diez días para presentar un plan de obras.
Sobre la continuidad del emprendimiento, en virtud del pedido de los vecinos de que se vaya de la zona, Griffone fue clara: “Puede seguir funcionando siempre que cumpla con todos los parámetros del estudio ambiental. Es un criadero, no un lugar de faena”.
Respecto a los temores por posibles enfermedades y contaminación de napas, la directora de Ambiente sostuvo que “la pileta debe estar impermeabilizada, y deben incorporación un biodigestor, que debe estar impermeabilizado con una geomembrana para evitar todo tipo de infiltración“.
Jaime, en tanto, reconoció que toda actividad productiva genera impacto, aunque remarcó que “debe estar dentro de parámetros aceptables”. Los funcionarios admiteron algunos vacíos normativos ya que la zonificación que era de 1992, recién se actualizó en 2023 y señalaron que falta legislación más específica, por ejemplo sobre distancias entre este tipo emprendimientos y las viviendas.
Ambos funcionarios coincidieron en que se avanzará con controles más frecuentes mientras la empresa realiza las inversiones necesarias para adecuarse a la normativa.
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