Lavalle: los castings van armando el pulso artístico de la Vendimia 2026

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Con la Vendimia 2026 en horizonte, en Lavalle comenzaron a desplegarse los castings que definen uno de los engranajes centrales de la fiesta, el elenco artístico: actores y actrices, balarines contemporáneos y folklóricos; y músicos y músicas.

Las audiciones, realizadas en la Casa de la Cultura de Tulumaya, reunieron a ls y las artistas del departamento y la provincia, en un proceso que va mucho más allá de una selección puntual y habla de identidad, participación y pertenencia.

Conversamos con la directora de actores y actrices, Laura Preziosa, quien puso el acento en el valor del camino recorrido más que en el resultado final. “La audición tuvo dos partes: una teatral, con improvisación de escenas, y otra de expresión corporal, siguiendo una música y formando una figura más concreta”, explicó. Para ella, el desafío estuvo en conjugar trayectorias muy distintas: “El que ya tiene experiencia llega más relajado, más canchero, y el novato lo compensa con las ganas y el entusiasmo. Ahí se equilibran las energías”.

Preziosa también destacó el nivel general y la participación sostenida: “Fue muy difícil elegir porque hubo muy buen nivel. Hay gente que vuelve todos los años porque le encanta participar de la fiesta de Lavalle, y eso tiene que ver con cómo se vive el proceso”. Sobre la selección, remarcó que se trabaja con puntajes y listados transparentes, y que el trabajo continúa de inmediato con los ensayos, en un verdadero “Tetris” de horarios para compatibilizar vendimias departamentales y provinciales.

Entre los postulantes, las sensaciones fueron diversas, pero atravesadas por una misma idea: animarse a estar. Nicolás, actor del elenco juvenil municipal, valoró la propuesta aun en la dificultad: “Me pareció noble, aunque complicada, porque te tiran la consigna y tenés que trabajarla ahí. Está bueno, te pone a prueba”.

Para Elián, que se presentó por primera vez, la experiencia fue directa y concreta: “Nos hicieron armar un conflicto y después resolverlo. A mí me tocó ser un viñatero y después una danza bien contemporánea. Fue algo distinto a lo que había hecho antes”.

Genaro, con varios años de formación teatral, resumió el clima compartido por muchos: “Uno se pone nervioso, da lo que puede en el momento. Si se da, buenísimo, y si no, es una experiencia que hay que atesorar”.

Oriana contó que la experiencia le resultó “linda y didáctica”, aunque breve por la dinámica del proceso, y destacó el buen trato del jurado durante toda la jornada. Grisel, en tanto, valoró el clima del casting y el disfrute de la escena: “Fue la primera vez que vine y me pareció relindo”, dijo, y aunque reconoció que le hubiera gustado profundizar un poco más en la parte teatral, se fue con la expectativa intacta y las ganas de ser parte de la Vendimia.

Así, mientras Lavalle avanza en su calendario vendimial y se prepara para una edición que también tendrá hitos históricos, los castings dejan una postal que se repite año tras año: la Vendimia empieza mucho antes del escenario, en cada persona que decide probar, crear y ser parte de una fiesta que se construye de manera colectiva.