Los vuelcos de aguas cloacales crudas en cauces de riego no cesan, y la Asamblea por el Agua Pura de Huanacache los denuncia y exige medidas urgentes para proteger la salud, la producción y el ambiente.
A pesar de que hace 10 días debería haberse terminado el by pass que se anunció para dejar de verter los líquidos clocales de Guaymallén, las obras, de una medida hiper provisoria, no concluyeron. Si bien estuvieron trabajando máquinas de Irrigación, las de AySAM no se hicieron presente, y fieles a su estilo, siguen con ausente perfecto.
Las voces de alerta continúan y la Asamblea por el Agua Pura de Huanacache volvió a encender las alarmas con un duro comunicado en el que denuncian el vuelco de los efluentes cloacales sin tratamiento al sistema de riego. La práctica, autorizada por Irrigación y llevada adelante por AySAM desde marzo, afecta directamente a Lavalle, y pone en evidencia —una vez más— cómo este territorio es tratado como una zona de sacrificio.
“El vuelco de cloacales sin tratar no solo contamina el agua, sino también el aire y la tierra. Es un crimen ambiental premeditado, que pone en riesgo la salud, la producción de alimentos, la biodiversidad y la economía local”, señalaron desde la Asamblea. En el comunicado remarcaron también que “nos condenan con total impunidad: nuestra salud, nuestra agua, nuestros alimentos. Somos una zona de sacrificio y no queremos serlo más”.
La mirada de la comunidad
Julio González, integrante de la comunidad de San José y de la Asamblea por el Agua Pura de Huanacache, expresó con preocupación: “todo esto repercute en lo más triste: el sector productivo. Se crea un foco de infección que afecta el aire, la producción y el sistema de riego que muy pronto llega hacia la zona más abajo. La filtración va a tener consecuencias, quizá no inmediatas, pero sí a futuro, y no hay planes de análisis serios”.
Para Julio, la definición de Lavalle como zona de sacrificio no es una consigna vacía sino una vivencia cotidiana: “Vivimos con el agua recortada, con cloacales en los cauces, con la amenaza de la megaminería como San Jorge. El sentimiento que me atraviesa desde adolescente es el de recuperar el ambiente. No es un castigo del cielo: somos nosotros mismos los que hemos permitido que se degrade”.
El referente también apuntó contra la falta de compromiso político: “Lo más triste no es solo la minería, sino la conciencia de los dirigentes que dan rienda suelta a estas actividades sin pensar en nuestra salud, en la de nuestras hijas e hijos, en la de nuestros nietos. Nos están quitando el futuro productivo, la posibilidad de seguir siendo tierra de alimentos”.
Compartimos la entrevista completa con Julio González:
Una cueca para el agua
Como parte de este compromiso vital, Julio también recurre al arte. Le compuso una cueca al agua y al ambiente, que comparte como un mensaje de esperanza en medio de la lucha.
Compartimos “De mi esperanza”, cueca de Julio González: