Una muestra en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas “Juan Cornelio Moyano” recupera la presencia afro en Cuyo y propone reflexionar sobre racismo e identidad.
Una historia silenciada que vuelve a escena
Este jueves 30 a las 19 quedará inaugurada la muestra «Mendoza negra. Esclavitud, trabajo y cultura afrodescendiente en la historia cuyana», una propuesta que busca visibilizar una parte poco conocida —y muchas veces negada— del pasado regional.
La exposición, con entrada gratuita, estará abierta hasta fines de junio y reúne documentos, imágenes, objetos históricos y materiales interpretativos que reconstruyen trayectorias sociales, laborales y culturales de la población afrodescendiente en Mendoza y Cuyo.
El historiador e investigador del Conicet, Gabriel Morales, responsable de la curaduría, explica que el objetivo es doble: recuperar esa presencia histórica y abrir preguntas sobre el presente. “promover la reflexión sobre las prácticas de negación, de invisibilidad y también de racismo”, señala.
Cuando uno de cada tres mendocinos era afrodescendiente
Uno de los datos más impactantes que atraviesa la muestra remite a comienzos del siglo XIX. Según los registros poblacionales, en 1812 alrededor del 33% de la población de Mendoza era afrodescendiente. Es decir, una de cada tres personas.
Morales remarca que no se trataba de una excepción: varias ciudades del interior colonial tuvieron porcentajes similares o incluso mayores. Sin embargo, esa fuerte presencia se fue diluyendo en los registros con el paso del tiempo. El investigador identifica múltiples factores:
- La prohibición del ingreso de esclavos en 1812
- La libertad de vientres y el proceso gradual de abolición
- La sanción de la Constitución de 1853
- El mestizaje profundo desde el siglo XVIII
- La inmigración europea masiva a fines del siglo XIX
A esto se suma un elemento clave: la construcción de una identidad nacional eurocéntrica que invisibilizó a las poblaciones afro e indígenas.
Invisibilización y racismo: un problema vigente
Para Morales, la desaparición estadística no implica ausencia real. Los últimos censos nacionales registran población afrodescendiente, aunque con baja autoidentificación.
En ese sentido, advierte que integrarse socialmente muchas veces implicó “borrar la negritud o el origen esclavo”. Y agrega que en Argentina persiste una idea extendida: creer que no hay población afro ni racismo.
La muestra busca justamente tensionar esa mirada y poner en discusión esas formas de negación que todavía atraviesan la sociedad.
Qué se puede ver en la muestra
La exposición está organizada en seis bloques temáticos que recorren distintos aspectos de la experiencia afrodescendiente:
- Participación en guerras de independencia
- Trabajos y oficios
- Presencia poblacional
- Trayectorias individuales, como la de Lorenzo Barcala
- Movilidad social
- Producción artesanal
Entre los materiales se destacan objetos del museo que contextualizan la esclavitud, fotografías históricas de trabajadores afrodescendientes, fragmentos de literatura, documentos como actas de compra-venta de esclavos y reproducciones de obras de artistas afro.

También se recupera la figura de Gregorio Torres, pintor mulato reconocido en el siglo XIX, como parte de un enfoque que busca rescatar nombres y trayectorias borradas de la historia oficial.
Investigación y trabajo colectivo
La muestra es el resultado de investigaciones recientes articuladas entre el Conicet y la Universidad Nacional de Cuyo. El equipo combina distintas especialidades: historia social, fotografía histórica y estudios literarios.
Morales, especializado en afrodescendencia en el siglo XIX, destaca que estos trabajos permiten reconstruir tanto procesos generales como historias individuales, fundamentales para comprender cómo se integraron los afrodescendientes en la sociedad posindependiente.
Aunque en Mendoza no existen actualmente organizaciones afrodescendientes consolidadas —a diferencia de otras provincias—, sí hay personas que se reconocen como tales y mantienen vínculo con estas investigaciones.
La expectativa, según el equipo, es alta: el interés social por la temática viene creciendo y cada actividad genera convocatoria. La invitación es clara: acercarse, recorrer la muestra y, sobre todo, revisar una parte de la historia que durante mucho tiempo quedó fuera del relato dominante.
Compartimos la charla de «Entre mate y mate» con Gabriel Morales: