Fran Godínez, integrante del colectivo humorístico de periodismo deportivo Bola Sin Manija, pasó por «Entre mate y mate» para analizar el sufrido pase argentino a los cuartos y reivindicar el derecho universal al padecimiento futbolero.
Mientras medio país intenta explicar cómo Argentina pasó de estar al borde del abismo a meterse en cuartos de final, hay quienes decidieron abordar el asunto con la única herramienta capaz de soportar semejante nivel de estrés: el humor.
La sección El Mundial más mundial de la historia mundial, realizada junto al colectivo de periodismo deportivo Bola Sin Manija, volvió a demostrar que el fútbol puede analizarse con tanta seriedad como ironía. Y para muestra alcanzó la charla con Fran Godínez, quien dejó un diagnóstico médico-deportivo difícil de refutar: “Ya amerita tener los chequeos al día para ver un partido de Argentina”.
Después de la remontada frente a Egipto, Godínez resumió el sentimiento nacional con una sinceridad casi terapéutica. “Yo quiero sufrir menos”, confesó, aunque admitió que esta selección parece convencida de que si no hay épica, el triunfo pierde valor.
Según explicó, el gran problema es que la Scaloneta dejó de transmitir aquella tranquilidad de Qatar 2022. “Antes pensabas: nos empataron de mala suerte, ya lo vamos a ganar. Ahora es: ¿y ahora cómo hacemos?”, describió.
Como corresponde a una columna seria, o lo más parecido a serio que permiten estas circunstancias tragicómicas, también hubo espacio para el análisis táctico.
La remontada que obligó a revisar los chequeos médicos
Si hubo un momento en que Fran Godínez resumió el espíritu de Bola Sin Manija, fue cuando reconstruyó el partido como si estuviera narrando una película de acción protagonizada por once personas al borde del infarto.
Recordó que Argentina llegó a los 67 minutos perdiendo 2 a 0 frente a Egipto y que, por primera vez en la historia de los Mundiales, consiguió revertir un resultado semejante dentro de los 90 minutos. Pero, claro, el mérito deportivo nunca viene solo.
“Messi jugó un mal partido y tuvo cinco o diez minutos en los que decidió hacer cosas que solo él puede hacer”, resumió. Después llegó el caos organizado. Un centro de Messi encontró al Cuti Romero para el descuento, demostrando, siempre según el fino análisis táctico de Godínez, que “está tan desordenada la selección que los defensores hacen los goles y los delanteros son los que defienden”.
El empate llegó tras un remate de Messi perdido “en un tumulto dentro del área” y, cuando todos daban por descontado que el partido se iría al alargue, apareció la escena más inverosímil de la tarde: Lautaro Martínez, que había ingresado para cabecear, terminó tirando un centro perfecto para que Enzo Fernández, que nadie esperaba por arriba, conectara de cabeza el 3 a 2 definitivo.
“Está bien, totalmente ridículo eso”, sentenció Godínez. “Lautaro terminó mandando el centro y Enzo fue el que cabeceó. Fue una batalla y se ganó como tal”. Como toda buena epopeya futbolera, el análisis concluyó con una certeza científica: la selección argentina no gana partidos, somete a su hinchada a pruebas de resistencia cardiovascular.
Justicia para los arqueros
Entre tantas discusiones mundialistas, Godínez encontró una causa olvidada: la defensa de los arqueros. “Nadie piensa en los arqueros. Todas las reformas del fútbol son para que haya más goles y ellos siguen defendiendo el puesto”, sostuvo, antes de declarar oficialmente a este como “el Mundial de los arqueros… y también de los goles sobre la hora”.
Porque si algo viene caracterizando al torneo son los finales aptos únicamente para personas con cobertura cardiológica al día.
Cábalas, costumbres y salud coronaria
Consultado sobre sus rituales, aclaró que no cree en las cábalas sino en “las costumbres”, citando al histórico técnico campeón mundial Carlos Bilardo. Su método consiste en ver los partidos solo, en su casa y evitando cualquier reunión: “alguien va a comer, hay comentarios raros y eso; yo necesito estar concentrado”.
El legítimo derecho a quejarse
La entrevista también abordó las protestas surgidas desde Egipto tras la eliminación. Sin perder el tono futbolero, Godínez consideró que las quejas forman parte del folclore mundialista.
“Que se quejen, está perfecto. Es parte de la sangre del fútbol”, afirmó, aunque descartó cualquier teoría conspirativa: recordó que Argentina estuvo a apenas veinte minutos de quedar eliminada y sostuvo que esa remontada la construyó el propio equipo dentro de la cancha.
Mientras tanto, en la redacción de Bola Sin Manija, que, según contó entre risas, funciona gracias a “30 empleados de buena fe”, siguen trabajando para publicar el tradicional Minuta al minuto del partido. La única dificultad es que todavía hay integrantes que no logran escribir: “hay gente que está complicada de los nervios todavía, y no puede tipear”, bromeó.
Después de semejante explicación, queda claro que el Mundial podrá tener estadísticas, análisis tácticos y modelos matemáticos. Pero pocas cosas describen mejor esta Copa que una frase de Godínez: “Es sano para la narrativa; para la salud coronaria, no tanto”.
Compartimos la charla completa con el integrante de Bola Sin Manija.