“No hay dudas de que las vacunas son seguras”, afirmó el cardiólogo Gustavo Alcalá

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El prestigioso cardiólogo sanjuanino respondió a una nota que responsabiliza a funcionarios por las vacunas contra el COVID-19 y advirtió sobre los riesgos de desacreditar la salud pública.

El cardiólogo Gustavo Alcalá salió al cruce de los cuestionamientos contra las campañas de vacunación contra el COVID-19 y rechazó las acusaciones que responsabilizan a gobiernos y autoridades sanitarias por las consecuencias de las vacunas. Lo hizo durante una entrevista con «Rastrojero Diesel», en respuesta a una publicación del periodista Osvaldo Benmuyal, quien calificó la estrategia de inmunización implementada durante la pandemia como un “experimento fatal”.

Alcalá, reconocido profesional de la salud y referente en temas sanitarios, sostuvo que el debate sigue vigente porque el coronavirus continúa circulando y porque las vacunas demostraron su eficacia para prevenir cuadros graves. “No hay ninguna duda de que las vacunas son seguras”, afirmó, y recordó que todos los países del mundo recurrieron a la inmunización como herramienta para enfrentar una emergencia sanitaria sin precedentes.

El especialista explicó que las distintas vacunas desarrolladas durante la pandemia utilizaron plataformas tecnológicas diferentes, con distintos niveles de eficacia, pero que todas contribuyeron a reducir hospitalizaciones y muertes. También destacó que la rapidez con la que fueron desarrolladas respondió a los avances científicos y a la cooperación internacional, y no a una supuesta falta de controles.

En ese sentido, cuestionó el crecimiento de los discursos antivacunas y consideró que aprovecharon el cansancio social generado por la pandemia.

“Pelearse contra las vacunas es pretender que vuelva la polio, que vuelva el sarampión”, señaló.

Para Alcalá, el problema no es solamente una discusión sobre el pasado, sino sobre la capacidad de las sociedades para responder a futuras amenazas sanitarias.

Consultado sobre los casos de efectos adversos graves atribuidos a las vacunas, el cardiólogo reconoció que ningún tratamiento médico está exento de riesgos, pero remarcó que esas situaciones son extremadamente infrecuentes y deben analizarse en relación con los beneficios obtenidos. “No existe un tratamiento 100% seguro en ninguna condición médica”, explicó. Sin embargo, consideró que atribuir intencionalidad criminal a los gobiernos constituye “un exceso imperdonable” que pone en riesgo la confianza de la población en el sistema de salud.

Alcalá recordó que durante los momentos más críticos de la pandemia miles de personas morían diariamente en el mundo y que la vacunación permitió revertir esa situación. “Lo que torció la historia fue contar con la inmunidad prestada por la vacuna”, afirmó, al señalar que los grupos más vulnerables eran quienes sufrían las consecuencias más graves del virus.

Durante la entrevista también cuestionó la decisión del gobierno nacional de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según planteó, Argentina necesita mantener vínculos con los organismos internacionales y con los sistemas científicos globales para acceder a desarrollos médicos cada vez más complejos.

“Argentina tiene capacidad científica, pero no tiene capacidad industrial para producir este tipo de vacunas y medicamentos de alta sofisticación”, advirtió. Para el médico, el aislamiento sanitario sería un error en un contexto donde la investigación y la producción de tratamientos dependen cada vez más de la cooperación entre países.

Las declaraciones de Alcalá se producen en medio de una renovada discusión pública sobre las políticas sanitarias implementadas durante la pandemia, impulsada por sectores que cuestionan las campañas de vacunación y el rol de los organismos internacionales de salud. Frente a esas posiciones, el cardiólogo insistió en que las evidencias acumuladas durante los últimos años respaldan el papel decisivo que tuvieron las vacunas para reducir la mortalidad y evitar el colapso de los sistemas sanitarios.