Mientras crece el rechazo al avance minero y a la reforma de la Ley de Glaciares, el gobierno responde con detenciones y represión. Organizaciones ambientales, sociales y culturales denuncian criminalización de la protesta y se concentran frente al Polo Judicial.
Mendoza fue escenario, ayer, de una masiva jornada de movilización en defensa de la Ley de Glaciares y en rechazo al avance del modelo extractivo impulsado por los gobiernos provincial y nacional. Asambleas por el agua, organizaciones sociales, colectivos culturales, comunidades barriales, y vecinos y vecinas autoconvocados salieron a las calles para advertir sobre las consecuencias sociales y ambientales que tendría una eventual reforma de la normativa y el avance de proyectos mineros resistidos históricamente por la población.
La convocatoria tuvo como uno de sus ejes centrales la lectura de un documento consensuado por las asambleas socioambientales, en el que se denunció que el intento de modificar la Ley de Glaciares implica “legislar contra el elemento que representa el origen de la vida” y avanzar sobre las fuentes de agua que habitan la cordillera, alimentan los ríos y garantizan el acceso al agua de comunidades humanas y no humanas
En el texto se cuestiona de manera directa la intención del presidente Javier Milei de “demoler la Ley de Glaciares”, y se advierte sobre el escenario crítico que atraviesa el planeta frente al cambio climático. “Si la temperatura global aumenta dos grados por encima de la media previa a la era industrial, todos los glaciares están en peligro de derretirse un verano para no volver nunca más”, alertaron, remarcando que profundizar la actividad minera en zonas glaciares agrava aún más ese riesgo.
“El agua no se negocia”
El pronunciamiento recupera décadas de luchas territoriales y afirma que los intereses de la megaminería “son incompatibles con la vida humana y no humana”. Desde esa experiencia colectiva, las organizaciones recordaron que la Ley de Glaciares fue conquistada con años de movilización y organización popular, y que hoy vuelve a ser defendida en las calles frente a una nueva avanzada extractiva.
En ese marco, se expresó un rechazo explícito al proyecto minero San Jorge (PSJ Cobre Mendocino), al que señalaron como un ejemplo de un modelo que seca ríos, contamina con sustancias tóxicas y destruye montañas, sin resolver las condiciones de pobreza estructural. “Nunca vimos que la megaminería resolviera el hambre ni mejorara la salud de nuestros pueblos”, sostiene el documento, que también denuncia el rol del gobernador Alfredo Cornejo como garante de los intereses corporativos.
Movilizaciones en toda la provincia
Las acciones no se limitaron a la capital mendocina. Hubo concentraciones y expresiones públicas en distintos departamentos, con fuerte protagonismo de las asambleas territoriales. En localidades del Valle de Uco, Lavalle, San Rafael, el Gran Mendoza y zonas de montaña se realizaron marchas, intervenciones culturales, cortes informativos y actividades de visibilización, algunas de las cuales confluyeron luego en la ciudad de Mendoza como parte de una protesta coordinada a escala provincial y nacional.
Detenciones selectivas y represión policial
Uno de los hechos más graves de la jornada fue la detención de manifestantes, lo que generó un inmediato repudio por parte de organizaciones ambientales, culturales y de derechos humanos. Entre las personas detenidas se encuentran dos hermanos (Nahuel y Hueique) de la referente del Frente de Izquierda Mailé Rodríguez Ábalo e hijos de la música Mariana Ábalo. Los detenidos son nietos del histórico militante por los derechos humanos Ramón “el Negro” Ábalo.
También fue detenido el muralista Nahuel Basualdo, integrante del colectivo Arte por el Agua. El resto de la nómina de detenidos la completan: Leandro Ruiz, Pablo Pérez, Luis Mauricio Abatte, Federico Echeverría, Mario Lara y Walter Rodríguez.
Desde las asambleas denunciaron que las detenciones no fueron aleatorias, sino selectivas, tras identificar previamente a las personas, lo que refuerza la acusación de persecución política. “No es casual que hayan detenido a integrantes de una familia comprometida con los derechos humanos y a un artista comprometido con las luchas socioambientales, los identificaron y se los llevaron”, señalaron.
A esto se sumaron registros audiovisuales que muestran el accionar represivo de la policía durante la movilización. En uno de los videos difundidos se observa cómo fuerzas de seguridad golpean a mujeres manifestantes. Allí se ve a Mailé Rodríguez Ábalo caer al piso tras ser empujada, mientras también son agredidas su hermana y su madre. Las organizaciones responsabilizaron por estos hechos a la conducción política del Ministerio de Seguridad y denunciaron un claro ensañamiento contra quienes se movilizan en defensa del agua.
Tras conocerse las detenciones, se convocó a una concentración frente al Polo Judicial, donde familiares, compañeros y referentes sociales exigieron la liberación inmediata de las personas arrestadas y el cese de la criminalización de la protesta. “Protestar no es delito” y “defender el agua no es crimen” fueron algunas de las consignas más repetidas. La concentración en el Polo Judicial y las detenciones continuaban al cierre de esta nota.
La voz de la calle
Durante la movilización también se escucharon testimonios que dieron cuenta del carácter histórico y transversal de la lucha. Melisa Ovejero, trabajadora textil y del sector de la salud, expresó que “hace más de 20 años que el pueblo de Mendoza le viene diciendo a todos los gobiernos que el agua no se negocia”.
“Los glaciares son agua, son vida, y el pueblo tiene derecho a decidir sobre sus recursos naturales y sus bienes comunes”, afirmó, y cuestionó el uso de los recursos estatales para reprimir: “El Estado debería estar para paliar las miserias que estamos atravesando como pueblo y no para atacar y reprimir al pueblo”.
La jornada concluyó con una consigna unificada: la defensa del agua, de los glaciares y de los territorios no puede separarse de la defensa del derecho a la protesta. En Mendoza, la Ley de Glaciares y la libertad de las y los detenidos volvieron a mostrarse como dos banderas inseparables de una misma lucha colectiva.