Especialistas describen un escenario de tensión e incertidumbre mientras continúa el conteo de una elección presidencial extremadamente ajustada.
La definición presidencial en Perú mantiene al país en una tensa espera. Con una diferencia mínima entre las candidaturas y miles de votos aún por contabilizar, la incertidumbre domina el escenario político mientras la población sigue minuto a minuto la actualización de los resultados oficiales.
Desde Lima, la militante y defensora de derechos humanos Raquel “Pocha” Palomino relató que la página oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se convirtió en los últimos días en la más consultada del país. Allí se actualizan permanentemente los datos de una elección que, según explicó, podría definirse por apenas unos miles de votos sobre un padrón de cerca de 18 millones de electores.
“Estamos en una tensa espera”, resumió Palomino al describir el clima que se vive en Perú. Según indicó, además de los votos emitidos en el exterior, aún restan contabilizar actas provenientes de regiones alejadas y resolver observaciones e impugnaciones, lo que prolongará el proceso hasta las próximas semanas.
La entrevistada señaló que gran parte de los votos pendientes corresponden a zonas rurales y regiones del interior donde el traslado de la documentación electoral presenta dificultades logísticas. Incluso mencionó que algunas actas sufrieron demoras debido a las condiciones climáticas y a las grandes distancias que caracterizan al territorio peruano.

Palomino sostuvo que existe confianza en el trabajo de los organismos electorales encargados del escrutinio, aunque advirtió sobre la preocupación que generan los antecedentes políticos recientes y la influencia que distintos sectores del poder conservan sobre instituciones del Estado.
En ese sentido, manifestó inquietud por el rol de funcionarios vinculados al fujimorismo en áreas clave relacionadas con el traslado y la custodia del material electoral. También cuestionó decisiones adoptadas en los últimos años respecto al tratamiento de los votos emitidos en el extranjero.
Otro de los aspectos destacados fue el papel de los grandes medios de comunicación durante la campaña. Según afirmó, existió una fuerte ofensiva mediática contra la candidatura identificada con los sectores populares y campesinos, basada en discursos de miedo vinculados al comunismo, la inseguridad y la estabilidad económica.
Consultada sobre el comportamiento electoral de los peruanos residentes en el exterior, Palomino consideró que esos mensajes tuvieron impacto en una parte importante de la comunidad migrante, especialmente entre quienes temen perder estabilidad económica o reproducen discursos conservadores instalados por los medios de comunicación y sectores políticos tradicionales.
Más allá de los números, la entrevistada expresó una profunda preocupación por las consecuencias que podría tener el resultado electoral. Desde su trabajo junto a organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas de la violencia estatal, aseguró que existe temor ante la posibilidad de que se profundicen prácticas de persecución política en caso de un triunfo del fujimorismo.
Mientras tanto, Perú continúa pendiente de un conteo que avanza lentamente y que mantiene en vilo a millones de personas. La expectativa es que los organismos electorales completen el escrutinio y proclamen oficialmente a quien conducirá el país en los próximos años, en una de las elecciones más ajustadas de su historia reciente.