Ocho duplas de hermanos están jugando esta Copa del Mundo.
Entre las enseñanzas más memorables que nos ha legado el Martín Fierro, está aquella que resalta la importancia del amor fraterno. Y no es que José Hernández haya hecho una apología de los siameses y en contra del canibalismo (para el que no haya leído nuestro poema gauchesco ejemplar la frase reza: “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”) sino que nos ha dejado una enseñanza para recordar todo el tiempo que los hermanos deberían tirar para el mismo lado, unirse contra la adversidad, jugar para el mismo equipo.
Este no es el primer Mundial en el que participan duplas de hermanos pero sí es el Mundial récord. Uno estaría tentado a decir que a nivel clubes debería ser más común que los hermanos se enfrenten representando a diferentes equipos; pero que a nivel selecciones lo lógico sería que ambos defiendan los mismos colores nacionales. Pero no, no saquen conclusiones apresuradas. Sino piensen en los Barros Schellotto o los hermanos Korioto de Supercampeones que casi siempre jugaron juntos en el mismo club.
Ocho duplas de hermanos están jugando esta Copa del Mundo. Y lo más curioso es que sólo la mitad se une para defender la misma camiseta; para no poner a papá y mamá en la disyuntiva de no saber para quien hinchar.
De esta manera los papis de Lucas y Theo Hernández pueden hinchar tranquilos por Francia; los Duarte alientan a sus hijos Deroy y Laros en Cabo Verde; los Bacuna visten con orgullo la casaca de Curaçao pese a haber nacido ambos, Leandro y Juninho en Groninga, Países Bajos; y finalmente los Timber alientan a la naranja mecánica, aunque de los dos hermanos que iban a disputar el mundial sólo quedó Quinten ya que Jurriën se lesionó a último momento y lo mandaron para casa.
Pero las enseñanzas de nuestro libro nacional no llegaron a todas las familias ni a todas las latitudes. Hay 4 parejas de hermanos, que sin escrúpulos se enfrentan por ver quién llega más lejos en la contienda mundial. Los Williams no juegan al tenis ni corren carreras de auto; pero Iñaki pese a que es más vasco que los pintxos y por eso puede jugar en el Athletic Bilbao (donde solo pueden jugar vascos) representa a la nación de su madre: Ghana; mientras que Nico juega para su España natal ya que Euskalherría o País Vasco no le han dado autonomía futbolística. Los Doué se dividen entre la Francia invasora y colonialista y la Costa de Marfil saqueada y colonizada: Désiré para los Galos, Guéla para los africanos. Por su parte los Souttar se separaron por muchos más kilómetros. Aunque ambos nacieron en Aberdeen, John eligió representar a su Escocia natal; pero Harry tuvo que cruzar medio mundo para encontrar una camiseta que le quedara bien y se puso la de Australia. Por último el curioso caso de Brian Brobbey y Derrick Luckassen. No sólo se separaron en cuanto al uso del apellido. Brobbey usa el de su padre y ya se anotó entre los goleadores de Países Bajos. Luckassen prefirió usar el de la madre, y jugar para Ghana.
Los primeros se ilusionan con ir por la gloria, los segundos se miran con recelo mientras esperan el mordiscón de los de afuera.