La comunicadora Eva Fontdevila advirtió sobre los efectos de las redes en las infancias y pidió avanzar en leyes que obliguen a las empresas tecnológicas a asumir responsabilidades.
La exposición de niños, niñas y adolescentes a las pantallas y las redes sociales dejó de ser solamente una preocupación familiar o escolar para convertirse en un problema de salud pública. Así lo planteó la comunicadora e investigadora en temas de niñez Eva Fontdevila, quien explicó que distintas organizaciones vienen impulsando un marco regulatorio que obligue a las plataformas digitales a transparentar sus algoritmos y asumir responsabilidades frente a los daños que generan en las infancias.
Durante la entrevista con «Rastrojero Diesel», Fontdevila sostuvo que el debate suele quedar reducido a medidas individuales, como limitar el uso del celular o prohibirlo en las escuelas, cuando el problema es mucho más profundo: “la política pública tiene que ir al hueso de la estructura que genera estas cuestiones”.
Según explicó, las plataformas están diseñadas para captar atención de manera permanente: “el diseño de las plataformas en sí mismas fomenta pasar muchas horas, la atención dispersa y el escrolleo permanente”. En ese sentido, remarcó que las consecuencias ya se reflejan en dificultades de concentración, comprensión lectora y retención de información, tanto en jóvenes como en adultos.
Entre las medidas que reclaman las organizaciones aparece la obligación de que las empresas identifiquen riesgos para menores, transparenten los algoritmos de recomendación de contenidos y limiten las publicidades dirigidas a niños y niñas. También se propone avanzar en mecanismos más estrictos para verificar edades y en programas de alfabetización digital.
Fontdevila vinculó además esta problemática con el modelo económico de las plataformas: “la mercancía más importante hoy por hoy en el mundo es el dato”. En ese marco, alertó sobre cómo las empresas capturan información de las infancias y cuestionó que toda la responsabilidad recaiga sobre familias y docentes mientras las corporaciones permanecen “en un rol invisible”.
La comunicadora también se refirió al avance de las apuestas online y al uso de figuras deportivas para promocionarlas. Consideró “perversa” la mezcla entre fútbol y apuestas, especialmente en un contexto de crisis económica donde muchas personas ven en el juego una falsa salida.
En otro tramo de la entrevista, Fontdevila cuestionó la idea de que las personas puedan elegir libremente no participar del mundo digital: “hay un encadenamiento de derechos que en este momento solo pasan por participar del mundo digital”. Para ejemplificarlo, mencionó desde el acceso a correos electrónicos hasta trámites y certificados estatales.
Además, remarcó que las consecuencias sobre la salud mental ya son visibles incluso en pequeñas comunidades. Relató que en un pueblo tucumano de apenas 3 mil habitantes, profesionales de salud detectaron casos de niños de ocho años con ansiedad vinculada al uso de redes sociales. “La diferencia es que los conflictos que antes quedaban en la escuela ahora escalan de manera descontrolada en las redes”, explicó.
Allí incluyó fenómenos como el bullying digital, el grooming y la circulación de contenidos que luego son imposibles de eliminar completamente. Finalmente, señaló que el debate legislativo recién comienza, aunque advirtió que algunas organizaciones ya trabajan para sensibilizar a diputados y diputadas sobre la necesidad de avanzar en una regulación del entorno digital.