En la previa del 1° de Mayo, lejos de los discursos conmemorativos, desde el sector judicial de San Juan advierten sobre un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la falta de negociación salarial propia y la incertidumbre laboral.
“Los aumentos siempre quedan atrás”, resumió Sebastián López, secretario general de la Asociación del Personal Judicial, en diálogo con Radio Comunitaria La Lechuza. La frase condensa una preocupación que atraviesa a buena parte del empleo público: salarios que corren por detrás de la inflación y márgenes cada vez más estrechos.
El diagnóstico no se limita al ámbito provincial. López apuntó a un contexto económico más amplio, donde la caída de la coparticipación, la recesión y el freno del consumo terminan impactando en las cuentas locales y, en consecuencia, en los ingresos de los trabajadores. “Todo eso nos afecta directamente”, señaló.
Pero el reclamo de fondo es estructural: los judiciales sanjuaninos siguen sin contar con paritarias propias. Sus salarios se ajustan en función de las decisiones del Ejecutivo provincial, sin una mesa de negociación específica. “Es un planteo histórico”, insistió el dirigente, que volvió a poner sobre la mesa la necesidad de un convenio colectivo.
En ese marco, el 1° de Mayo encuentra al movimiento obrero en debate. Mientras la CGT apuesta a una movilización centralizada en Buenos Aires y combina la protesta con la vía judicial frente a la reforma laboral, en las provincias persisten las dudas sobre la efectividad de esas estrategias.
Desde el sector judicial no cuestionan abiertamente la conducción, pero dejan entrever matices. “Todas las herramientas son válidas”, sostuvo López, en referencia tanto a las marchas como a las presentaciones judiciales, en una postura que evita la confrontación directa pero reconoce la complejidad del momento.
Sobre la reforma laboral, el dirigente fue cauto: la discusión sigue abierta y aún no hay definiciones de fondo sobre su constitucionalidad. Sin embargo, advirtió que lo que está en juego excede una ley puntual: “Se pone en tensión el principio de progresividad de los derechos laborales”.
Así, entre salarios que pierden frente a la inflación, reclamos históricos sin resolver y un escenario económico adverso, el Día del Trabajador llega con más interrogantes que certezas. Y con una definición que, aunque repetida, vuelve a tomar fuerza en este contexto: la disputa por los derechos laborales sigue abierta.