La familia Acosta denuncia abuso de poder tras expulsar a Doña Hilda del puesto «El Lechuzo», en Punta del Agua, en el sur mendocino, donde vivió toda su vida. Reclaman recuperar sus pertenencias y volver al lugar.
La familia Acosta denunció el violento desalojo sufrido por Doña Hilda Arenas de Acosta, una puestera histórica de Punta del Agua que fue retirada del campo “El Lechuzo”, donde asegura haber vivido toda su vida junto a varias generaciones de su familia. Tras el operativo judicial y policial, sus hijos relataron que encontraron pertenencias tiradas sobre la ruta y animales que aún permanecen en el lugar.
Ariel Acosta, hijo de Hilda, sostuvo que el hecho ocurrió cuando su madre estaba sola y en una situación de extrema vulnerabilidad. “Justo ese día mi hermano estaba en San Rafael por un accidente en la vista y mi madre se encontraba sola en el puesto. Hicieron un atropello”, afirmó.
El hombre relató la escena que encontró al regresar: “Una amargura cuando llegué en la tarde y vi las cosas tiradas en la calle”. Según explicó, cuando intentó recuperar pertenencias de su madre fue recibido “con matonerías”.
“Vivimos ahí hace casi 200 años”
La familia asegura que su presencia en esas tierras se remonta a casi dos siglos. Ariel contó que su bisabuelo Francisco Pérez llegó al puesto siendo niño y desde entonces distintas generaciones nacieron y vivieron allí.
“Hace más o menos 180 o 190 años que estamos viviendo ahí”, señaló. Luego recordó que en ese lugar nació también su padre, Juan Carlos Acosta, fallecido hace cinco años. Para los Acosta, no se trata solo de una vivienda rural, sino de una historia familiar profundamente ligada al territorio.


Denuncias contra empresarios y funcionarios
Ariel apuntó contra integrantes de la familia Ábrego, a quienes acusó de intentar ampliar su propiedad avanzando sobre tierras ocupadas históricamente por puesteros. “Quieren tener más de lo que ocupan. Lo que están haciendo es correr el alambrado para tener cada vez más hectáreas”, denunció. Uno de los implicados es Luis Ábrego, funcionario de la gobernación de José Octavio Bordón, protagonista del escándalo IBM a fines de los 90.
También afirmó que no sería un caso aislado: “Ya nosotros venimos siendo nueve puesteros de esa zona que los han corrido”. Además, denunció connivencia entre sectores del poder económico, judicial y policial para concretar desalojos en la zona.
El testimonio de Hilda
Conmovida, Doña Hilda relató cómo vivió el momento del operativo. Dijo que estaba por almorzar cuando llegaron vehículos al lugar. “Golpearon las manos, se metieron para dentro y me dijeron que me venían a desalojar”, recordó. Según contó, fue trasladada sin poder reunir sus cosas. “Se me quedaron gallinas, todo quedó allá”, lamentó.
Tras conocerse el caso, la familia recibió muestras de apoyo de vecinos, organizaciones sociales y personas de distintas provincias. También intervino asistencia social para colaborar con materiales de emergencia.

Pese al duro momento, mantienen expectativa de revertir la medida por vía judicial. “Nos dieron esa posibilidad de vuelta. Nos dijeron que hay una esperanza de volver”, expresó Ariel. Mientras tanto, doña Hilda intenta reconstruirse lejos del puesto donde transcurrió la vida de 4 generaciones, en la casa de una hija de El Nihuil.
Compartimos la entrevista completa con Ariel Acosta e Hilda Arenas: