La Nave UNCuyo abrirá su Sala Verde el viernes 28 de noviembre para el estreno de «Alejo, una construcción colectiva», el documental dirigido por Rodrigo Sepúlveda que recupera la vida, la obra y el legado de Alejo Hunau, joven comunicador mendocino asesinado en 2004. La función será con entrada libre y gratuita.
Hunau, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, irrumpió en la escena local a mediados de los noventa con El Ático, un programa que, desde Canal 9, se animó a encender luces donde la televisión mendocina prefería mantener penumbras: la pobreza, la prostitución, la locura, las adicciones, la vejez. En apenas ocho emisiones obtuvo un Martín Fierro y dejó un registro adelantado a su época, tanto por su mirada como por su osadía narrativa.
Sepúlveda, también docente de la FCPyS y comunicador con larga trayectoria, explica que la película nace de una convocatoria familiar: “la mamá de Alejo, Silvia Ontivero, una histórica militante de derechos humanos, quiso rendirle un homenaje. Hace un año me propuso empezar a trabajar en este documental que ahora verá la luz”. La reconstrucción, dice, se sostiene en voces que conocieron al protagonista y lo acompañaron en distintos momentos de su vida. “Somos lo que somos y lo que otros creen que somos. En esa trama se arma nuestro paso por el mundo”, señala.
La película recorre los años de formación de Hunau en el Colegio Universitario Central y en la FCPyS, su rol como funcionario provincial, su paso por la Casa de Mendoza en Buenos Aires y una serie de campañas de bien público que todavía hoy se recuerdan por su impacto. A esa línea testimonial se suma material de archivo, parte inédito, que permite volver a ver experiencias, proyectos y búsquedas que quedaron truncas.
El documental también interroga, con respeto y sin caer en golpes bajos, el vacío que dejó su asesinato. Alejo tenía 33 años y una carrera todavía en pleno despliegue. “Queda el sinsabor de imaginar lo que podría haber hecho. Era creativo, inquieto, trabajador incansable”, cuenta Sepúlveda. En la película aparece una frase que, sin forzar, condensa cierta filosofía que lo guiaba: “no estar al pedo“. Hacer, pero sobre todo hacer para otros.
En la conversación, Sepúlveda traza un puente con otras figuras mendocinas que también vivieron y trabajaron desde un compromiso profundo con los derechos humanos, como el caso de Sebastián Moro. No es comparación, dice, sino una constelación de referencias necesarias en tiempos que parecen empujar hacia la indiferencia. “Nos queda la esperanza de que la historia tiene ciclos. Ojalá vengan otros mejores”, agrega.
Sobre el estreno, adelanta que la expectativa es alta. “Mucha gente lo quería a Alejo, y apenas se difundió la fecha empezaron a llegar mensajes, consultas, ganas de verlo. Si la sala queda chica, veremos de sumar funciones”, apunta.

«Alejo, una construcción colectiva» es, en definitiva, un gesto de memoria. Una invitación a recuperar una figura que entendió la comunicación como un espejo incómodo pero imprescindible, siempre orientado a los márgenes y a aquello que pide voz. Una historia breve y poderosa, ahora vuelta película.
El estreno será este viernes 28 de noviembre a las 21 en la Sala Verde de la Nave UNCuyo con entrada libre y gratuita.
Compartimos la entrevista completa con Rodrigo Sepúlveda: