A casi 14 años del femicidio de Marilyn Cejas, la voz de su madre vuelve a irrumpir en el espacio público como un acto político, colectivo y profundamente feminista. Marta Cejas no sólo nombra el dolor sino que lo transforma en denuncia, en memoria activa y en una interpelación directa a un sistema judicial que, como en tantos otros casos, ha respondido con demoras, silencios y complicidades.