Tormenta, emergencia y vocación: el cuartel mendocino de bomberos que pide refuerzos

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Luego del fuerte temporal que golpeó zonas de Mendoza, los bomberos forestales de Costa de Araujo (Lavalle) visibilizan su trabajo, convocan aspirantes y solicitan apoyo comunitario para sostener el cuartel.

La fuerte tormenta que este viernes por la tarde y noche golpeó distintos puntos de la provincia, y donde Lavalle y alrededores no fue la excepción, volvió a dejar en evidencia el rol clave que cumplen las y los Bomberos Voluntarios de ese departamento del norte provincial. En esta oportunidad vamos a analizar el rol del Cuartel de Bomberos Voluntarios Forestales de Costa de Araujo, un cuartel chico en número, pero grande en compromiso, que debió intervenir durante varias horas ante la caída de árboles, voladuras de techos y situaciones de riesgo en viviendas, especialmente en la zona de Nueva California.

Fue una tarde muy brava. Viento fuerte, muchísima agua, cortes de luz y familias que quedaron con todo mojado. Estuvimos trabajando hasta pasada la medianoche”, relató José Traslaviña, jefe del cuartel, en diálogo con El Despertador.

Entre las intervenciones más urgentes se destacó la asistencia a una familia que sufrió la voladura parcial del techo de su vivienda, con riesgo de derrumbe y pérdidas materiales importantes. Además, se realizaron tareas de despeje de calles y caminos por la caída de álamos, pinos y acacias, una labor que continuó incluso después de finalizada la jornada laboral de varios de los integrantes del cuartel.

Poco personal y muchas responsabilidades

Actualmente, el cuartel de Costa de Araujo cuenta con tres bomberos activos y dos aspirantes, una dotación mínima para cubrir un amplio abanico de emergencias. Además de incendios forestales, que es la especialidad del cuerpo, también intervienen en incendios estructurales, vehiculares, accidentes y eventos climáticos extremos.

El equipo está integrado por José Luis Traslaviña, jefe del cuerpo; el sargento primero Alejandro Carmona; la bombera Marta León; y los aspirantes Isaac Contreras y Hernán Castro.

Estamos con muy poco personal y eso se nota cuando pasan cosas como lo de la tormenta. Por eso es tan importante sumar gente y que la comunidad sepa cómo trabajamos”, explicó Traslaviña, quien asumió como jefe interino del cuartel el 1 de diciembre pasado.

En cuanto al equipamiento, la situación es ajustada: “tenemos una sola unidad, que es nuestro caballito de batalla. La cuidamos y la mantenemos como podemos para que siempre esté lista”, señaló. Entre los pocos apoyos institucionales, destacó la colaboración del municipio, que aportó cubiertas nuevas para el camión, y la ayuda esporádica de algunos comercios locales.

Una apuesta a la formación, la vocación y el trabajo conjunto

Uno de los puntos que Traslaviña remarcó es el vínculo permanente con el cuartel de Villa Tulumaya, con el que trabajan de manera coordinada. “Si ellos nos necesitan, vamos; y si nosotros necesitamos apoyo, vienen. La comunicación es muy buena”, aseguró.

Ese lazo no es casual: tanto José como la bombera Marta León se formaron y comenzaron su carrera en el cuartel de Villa Tulumaya, donde adquirieron la experiencia que hoy vuelcan en Costa de Araujo. “Conocemos a muchos de los chicos de allá, y eso hace que el trabajo en conjunto sea más fluido”, destacó.

La formación bomberil es continua: “esto no es estudiar una vez y listo. Hay niveles, capacitaciones permanentes, especializaciones. Hay que profesionalizarse todo el tiempo para estar a la altura de la emergencia”, explicó el jefe del cuerpo.

Sumar voluntades

Ante la falta de personal, desde el cuartel lanzaron una convocatoria abierta para sumar aspirantes a la academia de bomberos forestales.

La capacitación dura entre 9 meses y un año e incluye materias como: orden cerrado, comunicación, rescate vehicular e incendios forestales, estructurales y vehiculares. La formación se dicta en el cuartel y luego se rinde también ante la Federación Mendocina de Bomberos.

Los requisitos para el ingreso son: fotocopia del DNI, certificado de antecedentes penales, apto físico, foto carnet y tener entre 18 y 40 años. Las personas interesadas pueden comunicarse al +54 9 2617 45-6273 o acercarse directamente al cuartel, cito en calle Alem de ese distrito, para recibir información.

Además de sumar voluntarios, el cuartel necesita apoyo de la comunidad. “A veces hacen falta colchones, frazadas, cosas básicas. Hay comercios que ayudan con comida algunos fines de semana, pero no alcanza”, explicó Traslaviña, quien adelantó que en el futuro podrían retomarse rifas para recaudar fondos.

Una vocación que atraviesa la familia

La vocación bomberil atraviesa su vida cotidiana. José vive a pocas cuadras del cuartel y está disponible las 24 horas, junto a su pareja, Marta, que también es bombera. Su hijo, de 10 años, “se crió prácticamente dentro del cuartel”. “Anoche salió conmigo, se quedó cuidando el auto mientras trabajábamos. Ya entiende lo que hacemos, forma parte de esto”, contó.

La familia bomberil

Muchos piensan que estamos al pedo porque no nos ven. Pero hay que estar acá, mantener el cuartel, la unidad y salir cuando suena el teléfono, a la hora que sea. Es ad honorem, pero nuestro tiempo también vale”, reflexionó.

Desde el cuartel apuestan a hacer visible el trabajo, sumar manos y fortalecer el lazo con la comunidad. “No somos un cuartel grande como los que se ven en la tele, pero algún día podemos llegar a serlo. Para eso necesitamos que la gente se acerque y acompañe”, concluyó Traslaviña.