El reclamo crece en el distrito de San Francisco, donde familias denuncian desde hace años las consecuencias sanitarias y ambientales provocadas por un criadero de cerdos instalado en la zona. Aseguran que la situación se volvió “invivible” por los olores, la presencia de insectos y los problemas de salud que comenzaron a aparecer en el vecindario.
“Esto arrancó en 2019, cuando se instalaron. Pero hace unos tres años empezamos a pasarla muy mal. El olor es permanente y depende del viento a qué vecinos afecta”, relató Gustavo Aristiarán, vecino de la zona. Según explicó, hay viviendas ubicadas a apenas 100 o 150 metros del criadero, mientras que él mismo se encuentra a unos 500 metros. “El olor llega a tres o cuatro kilómetros a la redonda”, afirmó.
Aristiarán también denunció consecuencias directas sobre la salud: “Hay un vecino que tenía cáncer, estaba inmunodeprimido, y le apareció un hongo en el cerebro. Los médicos le dijeron que ese hongo vive en las heces de los animales. Estaba a unos 100 metros del criadero”. Por prescripción médica, ese vecino debió abandonar su casa.
Tras los reclamos, el municipio realizó una inspección que confirmó varias de las denuncias. “Encontraron cadáveres de cerdos tirados a cielo abierto, las piletas con las heces al aire libre, todo sucio”, describió. También señaló que solo una persona estaría a cargo del lugar: “Es imposible manejar esto así”.
El impacto también se siente en la vida cotidiana del pueblo. “Hay un kiosco que era un bar, a unos 100 o 150 metros, donde la gente se juntaba siempre. A la tarde ya no va nadie, no se puede estar”, contó Aristiarán. Asegura que las casas se han desvalorizado y que muchos vecinos piensan en irse: “¿Qué tenemos que hacer, vender todo y mudarnos? Y aun así, ¿quién se va a querer venir a vivir acá con este olor?”.
Con crudeza, resumió la sensación de abandono: “Nosotros lo único que vemos es que hemos logrado que los cerdos vivan mejor, pero el olor lo tenemos que comer nosotros”. Y advirtió sobre el verano que se aproxima: “Con 40 grados no se puede salir afuera, el olor se te encierra en la casa. Así no se puede vivir”.
El vecino cuestionó además la falta de acceso a la información pública: “Estamos pidiendo el expediente y no nos lo entregan”. A esto se suma un dato que generó aún más malestar: “La productora tiene una torre de internet puesta por la municipalidad y los vecinos seguimos sin señal”.
Sobre el origen del emprendimiento, Aristiarán aseguró: “Los sacaron de Guaymallén por los mismos problemas. Después los quisieron poner en Tres de Mayo y no pudieron. Terminaron viniendo a San Francisco sin consultar a nadie”.
Respecto al planteo de fondo, aclaró: “No estamos en contra del trabajo, estamos en contra de la desidia. En cinco años no hicieron nada. Ahora se viene el verano, 40 grados, el olor queda encerrado en las casas. No se puede vivir así”.
Los vecinos evalúan avanzar por vías judiciales y ante organismos provinciales. “Sentimos que San Francisco se convirtió en una zona de sacrificio”, resumió.
Compartimos la entrevista completa con Gustavo Aristiarán: