Vendimia escolar en Lavalle: estudiantes elaboran los vinos de la Alberdi

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Estudiantes de 6° año de la escuela secundaria técnica “Juan Bautista Alberdi” de Costa de Araujo, Lavalle, comenzaron, días antes del inicio de clases formales, sus prácticas con la cosecha y elaboración de vinos. Junto a sus docentes destacan el aprendizaje colectivo y la experiencia real de bodega.

Durante estos primeros días del año, antes del inicio formal de clases, los alumnos se suman a las tareas de vendimia: cosechan en el viñedo del establecimiento, trasladan la uva a la bodega y participan del proceso de molienda y fermentación.

El ingeniero agrónomo y profesor de Enología, José Luis Ranea, explicó que se trata de una instancia clave de formación práctica: “estamos haciendo las prácticas de cosecha y elaboración de uvas blancas y tintas para los vinos de nuestra escuela, n este caso, los chicos de sexto año son convocados antes del inicio del ciclo lectivo formal para hacer sus prácticas profesionalizantes”.

El docente contó que el trabajo comienza en el viñedo que la escuela mantiene desde hace más de tres décadas: “en la escuela tenemos un espaldero con uvas variadas por hilera en los cuales los chicos hacen todas las tareas de las labores culturales, la poda, y en sexto año les toca hacer la cosecha”. Según detalló, el viñedo del establecimiento fue cambiando con el tiempo para adaptarse a nuevas variedades: “la escuela tiene viñedos de hace más de 30 años y con el tiempo hemos podido ir haciendo reconversiones y recambio varietal”.

Además del trabajo dentro del establecimiento, la formación se complementa con experiencias en otras instituciones del territorio: “los chicos hacen las prácticas de cosecha en la escuela y además articulamos con las cooperativas vitivinícolas de la zona, donde van a bodegas industriales a hacer sus prácticas profesionalizantes”.

Ranea destacó que también participan en actividades de capacitación y concursos vinculados al mundo del vino, como por ejemplo el, ya famoso, consucurso de catación: “la escuela tiene el concurso anual de catación donde los chicos de otras instituciones vienen al colegio y se hace un concurso de cata de vino”. Además los vinos elaborados en la bodega escolar también circulan dentro de la comunidad educativa: “vendemos dentro de la escuela para profesores y para la comunidad. Además, cuando hay algún regalo institucional que hacer, se regalan vinos del colegio”.

La bodega como aula

El maestro de enseñanza práctica (MEP) y encargado de la bodega de la escuela, Víctor Ponce, explicó que el trabajo comienza apenas inicia febrero: “en la época de febrero ya comenzamos a trabajar con los alumnos de sexto para levantar la uva propia de la escuela y poder molerla”.

Durante estas semanas se concentran las tareas más intensas de la vendimia escolar: “a principio de febrero y marzo hacemos todo lo que es cosecha y molienda de la uva propia”. El docente valoró especialmente la participación de los estudiantes en esta campaña: “la experiencia es muy linda porque los alumnos se ven motivados. La asistencia es prácticamente del cien por ciento”. Este año, además, lograron completar la cosecha en tiempo récord: lograron cosechar la uva en una semana, “algo que en los últimos años nunca había pasado”.

Cada año, y en base a las propuestas de docentes, estudiantes y los cambios en los mercados, en la bodega escolar, se realizan nuevas experiencias y distintos “experimentos”. En esta vendimia se desarrollan experiencias clásicas y otras innovadoras: “este año estamos elaborando varietales separados en distintos tanques: Shira, Malbec, Cabernet Franc y Bonarda” señala Ponce, y continúa: “también estamos haciendo una experiencia con un vino cofermentado y otra con un vino blanco con método espumante, tipo pét-nat”.

Una vez iniciada la fermentación, comienza un seguimiento diario del proceso: “los chicos registran todo en planillas: los kilos cosechados, cómo arranca la fermentación y todos los días medimos temperatura y grados Baumé”. El control es permanente porque el vino sigue su proceso incluso fuera del horario escolar: “la fermentación dura alrededor de siete días y no se puede descuidar. Por eso también venimos los fines de semana a seguir el proceso”, nos cuenta el MEP enológico.

Aprender haciendo

Para los estudiantes, estas prácticas significan una experiencia intensa de aprendizaje colectivo. Antonela Aldaya, estudiante de 6° año, contó cómo viven estos primeros días en la bodega: “ahora lo que estamos haciendo es cosechar la uva y preparar el vino para que comience la fermentación”. Además del aprendizaje técnico, destacó el valor del trabajo en equipo: “las prácticas están bastante bien, aprendemos y adquirimos nuevos conocimientos, pero también compartimos con nuestros compañeros y eso es importante”.

El inicio del último año también llega cargado de expectativas. “son muchas emociones, compartir con todos juntos y también empezar a pensar en lo que viene: estudiar en la universidad y trabajar”. En su caso, la experiencia en la bodega ya orienta sus proyectos personales: “me gustaría estudiar algo relacionado con el vino”. Durante estos días, las tareas se reparten entre distintas etapas del proceso: “hemos estado haciendo cosecha, molienda y también los análisis del vino para la fermentación”.

Benjamín Agüero, otro de los estudiantes de sexto año, relató cómo es el trabajo cotidiano en la vendimia escolar: “nos ham hecho levantar temprano varios días seguidos” bromea, para luego explicar el proceso: “nos mandan a cosechar la uva tinta y blanca, después la traemos en cajas y tachos y la ponemos en la moledora”. A partir de allí comienza el proceso de fermentación: “de ahí hacemos todo el proceso y lo pasamos a los tachos para que fermente la uva”.

El trabajo continúa con controles diarios dentro de la bodega: “tenemos que medir la temperatura del vino y controlar cómo va fermentando”. Incluso detalles, que permiten valorar la importancia de la práctica, en este caso sobre como la temperatura del vino blanco requieren cuidados especiales: “tuvimos que traer hielo para bajar la temperatura del vino blanco porque tiene que fermentar más frío que el tinto”. Y mientras comienza el último año de secundaria, Benjamín lo resume con una sonrisa: “está muy lindo todo,la estamos pasando muy bien”.