El crecimiento de la violencia escolar refleja tensiones sociales más amplias y expone límites del sistema educativo para dar respuestas integrales en contextos de crisis. Desde Lavalle, al norte de Mendoza, el director Gustavo Sánchez advierte sobre el impacto de la crisis social, la tecnología y la falta de inversión en la vida escolar.
El avance de situaciones de violencia, amenazas y conflictos dentro de las escuelas encendió alertas en toda la provincia. En Lavalle, el director de la escuela técnica José Miguel Graneros, Gustavo Sánchez, describió un escenario que combina tensión social, cambios culturales y desafíos pedagógicos. “Ha sido un momento bastante traumático”, afirmó. Y agregó: “son problemas que tienen manifestaciones nuevas. Yo no recuerdo que haya entrado la policía a la escuela antes”.
Para Sánchez, lo que ocurre no puede explicarse de manera simple. “El problema es complejo. No tenemos una verdad revelada y no nos la sabemos toda”, sostuvo, retomando la mirada del pensador Edgar Morin. En ese sentido, planteó que la realidad escolar está atravesada por múltiples dimensiones: vínculos entre estudiantes, condiciones emocionales, dinámicas pedagógicas y un contexto social cada vez más exigente.
El director remarcó que incluso en ámbitos rurales, donde históricamente se suponía cierta protección frente a estas problemáticas, esa frontera se ha desdibujado. “Tenemos problemas cada vez más similares a los de los chicos urbanos”, explicó, en referencia al impacto de la tecnología y los cambios culturales que llegan a través de los dispositivos.
En ese marco, uno de los factores centrales es la situación económica.
“Estamos en un proceso de restricción económica, de ajuste, que no hace bien. No hace bien a la familia, no hace bien a las instituciones”, señaló. Según describió, esto se traduce en familias “nerviosas, angustiadas” y en una sensación general de incertidumbre que repercute en la vida cotidiana de la escuela.
Lejos de buscar culpables únicos, Sánchez insistió en la necesidad de asumir la complejidad del fenómeno: “Hay distintas capas que analizar, y aun así no la vamos a abarcar del todo”. También advirtió sobre la falta de tiempo para reflexionar colectivamente: “sentarse a pensar y discutir esto en equipo ya nos está faltando”.
En relación al uso de celulares y redes sociales, el director planteó una postura basada en la educación más que en la prohibición. “Estamos haciendo un gran esfuerzo para aprender a manejar el celular”, explicó. Y detalló: “aprender a no filmar a dos chicos que se pelean, a no difundir cosas horribles, a usarlo con responsabilidad”.
Sobre los protocolos ante situaciones de violencia, reconoció que son herramientas necesarias pero insuficientes. “No alcanza con eso”, afirmó. “Es una pena que no alcance con la palabra del docente o del director y tengamos que recurrir a un poder superior”.
Para Sánchez, el problema excede a la escuela y requiere políticas estructurales.
“Hace falta inversión, mucha inversión. En infraestructura, en formación docente, en cultura, en deporte”, enumeró. Y fue más allá: “las familias tienen que tener mejores salarios, tiene que haber un plan económico que genere trabajo para nuestros pibes”.
En ese sentido, cuestionó la desconexión entre la formación técnica y las oportunidades reales: “estamos formando chicos y no sabemos en qué industrias van a trabajar”. A pesar del escenario adverso, destacó el compromiso de la comunidad educativa. “Los docentes hacen muchísimo, las directoras están aprendiendo en contextos muy complejos, y las familias hacen lo que pueden”, valoró.
Finalmente, definió el rol de quienes sostienen la escuela día a día con una imagen contundente: “nosotros estamos en el frente de batalla, somos los soldados en la primera línea de la trinchera. Tratamos de maximizar lo bueno y reducir el daño”. En un contexto atravesado por la crisis social y económica, la escuela aparece así como un espacio en tensión, pero también como uno de los pocos lugares donde todavía se intenta construir respuestas colectivas.
Compartimos la entrevista completa con Gustavo Sánchez:
